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La cruda realidad de los árbitros colombianos que trabajan en construcción para sobrevivir

Detrás de la autoridad en el campo, muchos jueces colombianos deben cumplir extenuantes jornadas en obras civiles y otros oficios antes de viajar a pitar en la liga profesional.

La cruda realidad de los árbitros colombianos que trabajan en construcción para sobrevivir
La cruda realidad de los árbitros colombianos que trabajan en construcción para sobrevivir
Foto: Gemini

El arbitraje nacional en Colombia no es profesional, lo que significa que los jueces no cuentan con un salario fijo ni prestaciones sociales por parte de la Federación Colombiana de Fútbol.

Esta situación obliga a muchos a buscar empleos alternativos, algunos de ellos físicamente agotadores, para poder llevar comida a sus hogares.

Wilmer Barahona, exjuez con 17 años de experiencia, reveló para El Klub de La Kalle un dato que estremece al entorno deportivo: existen árbitros que trabajan en el sector de la construcción.

Wilmer Barahona invitó a reflexionar sobre la realidad que viven muchos árbitros en Colombia. Según explicó, no es extraño encontrar jueces que cumplen extensas jornadas laborales desde las 7:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde en oficios físicamente exigentes, como cargar bultos o trabajar en construcción, y que luego apenas disponen de una o dos horas para entrenar.

Para Barahona, esta situación obliga a algunos árbitros a abordar un avión al día siguiente para dirigir partidos decisivos del fútbol profesional sin contar con las condiciones ideales de preparación.

El árbitro FIFA aseguró que esta falta de estabilidad física y emocional hace parte de la realidad cotidiana que enfrentan muchos jueces en el país.

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¿Cuánto gana un árbitro en Colombia por partido?

El sistema de pagos en el Fútbol Profesional Colombiano (FPC) se maneja bajo una modalidad que ellos llaman "viáticos" o pagos por servicios, evitando así cualquier vínculo laboral que genere obligaciones prestacionales.

Según las cifras reveladas, un árbitro central recibe aproximadamente entre 3,300,000 y 3,400,000 pesos por partido dirigido. Por su parte, los asistentes reciben una suma cercana a los 2,400,000 pesos.

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Aunque a primera vista podría parecer una suma considerable —si se suman tres partidos al mes podrían ser unos 10 millones de pesos—, Barahona advierte que para la responsabilidad que conlleva y el espectáculo que generan, es una cifra insuficiente.

Además, este ingreso es volátil: si un árbitro es suspendido o simplemente no es designado por la comisión, su ingreso ese mes es de cero pesos.

¿Qué beneficios laborales tienen los árbitros de la Dimayor?

La respuesta corta es: ninguno de carácter profesional. No tienen un contrato laboral, no reciben salud ni pensión por parte de la Federación y tampoco tienen una rutina de entrenamiento controlada.

En Colombia, el árbitro va a entrenar "cuando le da la gana, cuando quiere o cuando puede", expresó Barahona.

Incluso en la logística de viaje, las condiciones se han precarizado. Barahona relata que hace unos años los jueces se hospedaban en hoteles de 4 o 5 estrellas, pero para poder costear una segunda comida diaria (antes solo les daban una), la Dimayor decidió bajar la calidad del hospedaje a hoteles de 3 estrellas.

Esta falta de profesionalización es lo que mantiene al arbitraje colombiano en un nivel bajo, pues el proyecto para darles un salario de 12 millones de pesos y exigirles exclusividad física y teórica fue "engavetado" por los directivos.

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