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¿Árbitros 'comprados'? La verdad detrás de los errores que definen finales en Colombia

El exárbitro sostiene que el bajo nivel de los jueces colombianos no siempre se debe a la deshonestidad, sino a un sistema que les impide profesionalizarse.

¿Árbitros 'comprados'? La verdad detrás de los errores que definen finales en Colombia
¿Árbitros 'comprados'? La verdad detrás de los errores que definen finales en Colombia
Foto: Gemini

Según lo relatado por el exjuez Wilmer Barahona en El Klub de La Kalle, quien pitó durante 17 años en la liga colombiana, cuando un árbitro comete un error grave en una final, la palabra "comprado" suele ser la primera en aparecer en redes sociales.

Sin embargo, Barahona asegura que, analizando la situación desde adentro, el problema es mucho más profundo y técnico que una simple cuestión de dinero.

Puedes leer: La cruda realidad de los árbitros colombianos que trabajan en construcción para sobrevivir

Barahona afirma que la crisis del arbitraje colombiano actual tiene que ver principalmente con el "ritmo" de competencia y la falta de preparación profesional.

Para el exjuez, el caso reciente de Carlos Ortega es un claro ejemplo de esto: para dirigir una final, lo ideal es contar con un juez que tenga continuidad, similar a lo que se le exige a un jugador.

¿Por qué los errores arbitrales definen finales en Colombia según Barahona?

Wilmer Barahona explica que, mientras árbitros como Wilmar Roldán o Carlos Betancur sumaban 17 o 18 partidos en el semestre, Ortega llegó a una final con apenas 11 o 12 encuentros, habiendo pasado incluso por periodos de suspensión.

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Según Barahona, designar a un árbitro sin la regularidad necesaria es exponerlo al error en el momento de mayor presión, ya que el arbitraje es una disciplina de repetición y enfoque.

Al no ser profesionales, los jueces en Colombia no cuentan con un horario de trabajo diario dedicado al análisis de video o al entrenamiento físico dirigido.

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Barahona relata que, cuando un juez no pita con frecuencia, pierde la rapidez mental necesaria para juzgar jugadas en milisegundos.

Además, sostiene que el nivel arbitral es bajo porque no se premia la constancia y los jueces llegan a los partidos con el desgaste de sus otros trabajos.

¿Qué dice Wilmer Barahona sobre la corrupción y las apuestas en el FPC?

Respecto a la honestidad en el campo, Barahona confiesa que en sus 17 años de carrera recibió dos ofertas para influir en resultados, las cuales rechazó tajantemente.

Aunque admite que la corrupción es un riesgo latente, señala que el panorama ha cambiado drásticamente: mientras que en las décadas de los 80 y 90 el factor determinante eran agentes externos como el narcotráfico, Barahona advierte que hoy la gran amenaza son las apuestas.