Un equipo de científicos estadounidenses ha constatado que charlar con normalidad en ambientes cerrados podría conllevar un riesgo sustancial de transmisión.
El origami, de origen japonés y también conocido por papiroflexia, se basa en el plegado de papel sin utilizar tijeras ni adhesivos para lograr lo que en muchas ocasiones son esculturas de papel.
La OMS advierte que, aunque el COVID-19 es una crisis de salud física, "el impacto en la salud mental es significativo y podría generar mayores dificultades si no se le hace frente correctamente".
Durante la investigación, los expertos constataron que la luz es determinante en el comportamiento de dos "bacterias vecinas", por lo que actúan diferente "incluso horas después de la iluminación".