Un sobrevuelo exclusivo sobre la vereda Romita puso al descubierto la complejidad del terreno donde la avioneta Piper Navajo N325FA terminó calcinada el pasado sábado 10 de enero.
Las tomas captadas desde el aire ofrecen una perspectiva estremecedora del punto exacto donde el ídolo de la música popular y sus cinco acompañantes perdieron la vida, proporcionando elementos visuales que son hoy piezas clave para la investigación técnica que adelanta la Aeronáutica Civil.
El luto nacional por la partida de Yeison Jiménez ha tomado una nueva dimensión tras la difusión de registros visuales que muestran, desde las alturas, el escenario final del hecho.
El siniestro, ocurrido aproximadamente a las 4:10 p. m., segó no solo la vida del artista de 34 años, sino también la de su equipo más cercano: el piloto Hernando Torres, su mánager Óscar Marín, su representante Jefferson Osorio, el productor visual Juan Manuel Rodríguez y su fotógrafo Weisman Mora.
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Dos días después del accidente, el capitán Pedro Fuentes, integrante de la Fundación Aviador Capi Flight, sobrevoló en una aeronave liviana la vereda Romita, ubicada en el sector de Marengo, entre los municipios de Paipa y Duitama.
Las imágenes, publicadas en las redes sociales de la academia de aviación, muestran la complejidad del terreno agrícola y el punto exacto donde la avioneta impactó tras un despegue fallido desde el aeródromo Juan José Rondón.
En las grabaciones aéreas se observa cómo el terreno quedó afectado por el choque y la posterior explosión, la cual fue alimentada por residuos de combustible.
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Según el coronel Álvaro Bello, investigador de la Aeronáutica Civil, aunque inicialmente se especuló que el avión no había despegado, los análisis confirman que hubo un desplazamiento en el aire de entre tres y cinco minutos, alcanzando a realizar un viraje antes de colisionar a menos de una milla de la pista.
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El material aéreo complementa los testimonios de los habitantes de la zona, quienes relataron escenas desgarradoras. Maximiliano Panqueba, administrador de una finca vecina, y su encargado, aseguraron haber visto cómo la avioneta pasaba por encima de sus cultivos con dificultades evidentes.
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El testimonio de quienes presenciaron el descenso indica que el motor de la Piper Navajo se apagó y volvió a encender de manera intermitente antes de la caída definitiva en picada.
A esto se suma el inquietante hallazgo de un código de error captado en el tablero de instrumentos minutos antes del vuelo: el mensaje “BAD PRB” (Bad Probe), que indicaba una falla en los sensores de temperatura del motor, lo cual habría limitado la precisión de la información disponible para el piloto.
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