
Sin rodeos: Víctor M está de vuelta y esta vez no viene con una canción más del montón. El artista colombiano acaba de soltar Interés Rosado, un sencillo que se mete de lleno en el ruido de la juventud actual, pero sin perder el ritmo que lo ha venido caracterizando.
Le apostó a un tema difícil, sin caer en el drama ni disfrazarlo de moraleja, y lo transformó en un track pegajoso con letra que golpea, sin levantar el tono.
Desde enero de 2025, Interés Rosado está disponible y ya empieza a generar conversación. No es una canción cualquiera. Tiene fiesta, tiene ritmo, pero no es para prender el parlante sin pensar. Víctor M quiso poner sobre la mesa un reflejo — crudo pero estéticamente trabajado — de ese espejismo que muchos viven cuando creen que todo se trata de gozar sin consecuencias.
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La inspiración viene, según cuenta el mismo artista, de ver cómo la juventud anda entre adrenalina, decisiones apresuradas y una búsqueda de pertenencia que a veces lleva por caminos donde lo que brilla no siempre es oro.
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De ahí el nombre: “Interés Rosado” , una referencia directa a una sustancia popular por su apariencia llamativa, pero que esconde más de lo que muestra. Víctor no lo romantiza ni lo condena, simplemente lo pone en escena como símbolo de ese mundo donde todo parece divertido… hasta que no lo es.
Así fue la grabación del videoclip
El video musical no se quedó corto. Grabado en un desierto que no da tregua, la producción logra capturar el sentido de pérdida y desorientación sin caer en exageraciones.
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Cuatrimotos, velocidad, cambios de ropa y rostros que pasan de la euforia al desencanto. Todo está calculado para mostrar cómo el frenesí inicial se va transformando en una especie de espejismo emocional. La metáfora no necesita explicarse mucho: es clara, directa y visualmente potente.
En lo musical, Interés Rosado tiene ese sello de fiesta que lo hace sonar fuerte en cualquier parlante, pero también carga con una base que lo aleja del típico “beat” vacío.
La producción estuvo en manos de Eduardo León, conocido por darle textura y profundidad a los temas que toca. Y se nota. Desde los primeros segundos, la canción atrapa con una mezcla que juega entre lo rítmico y lo introspectivo.
León y Víctor lograron una fórmula que no se siente forzada: suena natural, fresca y con un trasfondo que no desaparece con la última nota.
Si bien la canción apenas está rodando, no hay duda de que va a dar de qué hablar. No solo por el ritmo contagioso, sino por el contenido que trae detrás. Al fin y al cabo, no todos los días aparece un artista que se atreve a ponerle letra a lo que muchos prefieren ignorar.
Víctor M lo dijo claro: “la juventud es un desierto lleno de espejismos”. Y con este lanzamiento, lo dejó grabado en música.
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