Durante su participación en el programa El Klub de La Kalle, el comediante, gestor cultural y escritor colombiano Dany Hoyos compartió detalles poco conocidos sobre cómo transcurrió su infancia y adolescencia en varios sectores populares del Valle de Aburrá.
Nacido a principios de los años 80, Hoyos creció en barrios de la comuna nororiental de Medellín como Santa Cruz y Zamora, además de habitar sectores como La Milagrosa y Buenos Aires, en inmediaciones del barrio Pablo Escobar.
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Según detalló en la entrevista, la cotidianidad juvenil de aquella época estaba marcada por una combinación de cultura popular, juego en la calle y un entorno atravesado por el conflicto armado y el narcotráfico.
Para el creador del célebre personaje «Suso el Paspi», la vida en el barrio se desarrollaba plenamente en el espacio público, donde los niños escuchaban salsa y jugaban fútbol en la calle.
Sin embargo, las dinámicas de entretenimiento infantil de los años 90 tenían un carácter brusco.
Hoyos recordó juegos tradicionales como «ponchado», «rejito quemado», «esconde la correa», «cargamontón» y «seguimiento», asegurando que todas esas actividades tenían en común una consigna implícita: «todos los juegos era a matarnos».
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¿Cómo era crecer en la Comuna Nororiental de Medellín en los noventa según Dany Hoyos?
Crecer en estos sectores populares durante la época de esplendor de los carteles de la droga implicaba convivir diariamente con fronteras invisibles y referentes locales de poder.
Dany Hoyos explicó en El Klub de La Kalle que, en un barrio popular de la época, «el mundo medía tres cuadras» y estaba dominado por los denominados "pillos" o las personas que hacían "la vuelta".
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Estos sujetos eran la principal referencia para muchos jóvenes debido a que poseían dinero, las motocicletas más codiciadas —como las DT200 o DT125— y las parejas más atractivas del sector.
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De hecho, el escritor reveló que cuando tenía 12 años, su mayor anhelo material no era un automóvil de lujo moderno, sino tener un vehículo Renault 12 modificado con luces de neón y un sistema de sonido en el baúl.
A pesar del entorno hostil, Hoyos aclaró que él y sus amigos eran felices porque no conocían otra realidad. Ver a personas asesinadas en las esquinas se convirtió en un hecho cotidiano para los niños del sector, al punto de acudir a observar las escenas del crimen de manera natural.
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Solo años después, al viajar al exterior a realizar estudios en Inglaterra, comprendió que presenciar homicidios en la vida cotidiana no constituía una vivencia normal para los jóvenes de otros países.
El autor enfatizó que en las historias registradas en su libro Primavera —publicado bajo el mismo sello editorial de autores como Gabriel García Márquez— evita intencionalmente victimizar o romantizar la pobreza del barrio, pues prefiere plasmar la verdadera alegría con la que vivían sus calles.
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¿Por qué Dany Hoyos afirma que un joven actual no sobreviviría en los años 90?
Al comparar el contexto de su juventud con la realidad contemporánea, Dany Hoyos fue enfático al señalar que la resistencia de los adolescentes de antes era muy distinta a la de las nuevas generaciones.
En sus declaraciones para El Klub de La Kalle, el comediante afirmó textualmente que «un peladito de 15 años de hoy no hubiera sobrevivido en el 95 o en el 2000».
Esta afirmación se sustenta en el nivel de pérdida y violencia directa al que estuvieron expuestos los jóvenes de esa década. Hoyos reveló que de su grupo cercano de amigos de la infancia, cuatro de ellos fueron asesinados en diferentes hechos de violencia.
Entre ellos recordó a Benny, su mejor amigo de la adolescencia, a quien perdió la vida a los 16 o 17 años por las milicias de Cosercom en el barrio Santa Cruz.
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En esa época, según relató el escritor, no existía el acompañamiento profesional de psiquiatras ni psicólogos para procesar el duelo.
Perder a un compañero de clases o de juego era asimilado como un evento corriente por la comunidad, obligando a los adolescentes a tramitar la tristeza y la rabia sin asistencia profesional.
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Escucha la entrevista completa aquí: