Chicho Arias lo soltó sin anestesia en su paso por El Klub de La Kalle: lo que parecía una noche de desparche y tragos terminó siendo el salvavidas financiero de su empresa.
En el peor momento de la crisis, cuando los escenarios estaban cerrados y la incertidumbre mandaba, el comediante y su equipo de Monólogos sin propina decidieron prender una cámara y dejar que el azar (y el licor) hiciera lo suyo.
Puedes leer: Este fue el dilema que enfrentó Chicho Arias antes de su cirugía para dejar de ser gordito
El resultado fue un hito que Chicho no había revelado hasta ahora. "Nos emborrachamos en vivo y prendimos el super chat y recogimos esa en esa época que esta cifra no la ha dicho nunca como 14 millones de pesos en esa noche en el superchat",.
Esta entrada de dinero no fue un capricho personal. Mientras el mundo estaba paralizado, Chicho tenía sobre sus hombros la responsabilidad de una estructura que no podía detenerse.
La cifra fue un respiro profundo para todos los que estaban detrás de cámaras. "Eso fue para todos es decir para la gente que nosotros tenemos camarógrafos teníamos productores teníamos la empresa que está detrás".
Lo que nació como un formato llamado "Pruebas de supervivencia" para decirle a la gente "aquí estamos", se convirtió en la prueba de que el público estaba dispuesto a sostener a sus ídolos a punta de donaciones digitales,.
Para entender por qué esos 14 millones fueron tan vitales, hay que retroceder a finales de enero de 2020. Chicho, en un arranque de intuición que parecía casi una locura, decidió dejar la estabilidad de su trabajo como periodista.
Te puede interesar
Publicidad
"Un día me paré de la cama... yo dije 'Parse voy a ir a renunciar ya a Telemedellín de la nada'". Sin consultarlo con nadie, dejó su puesto y, apenas 15 días después, el mundo se cerró por completo. Las funciones que ya tenían vendidas se cancelaron y el dinero tuvo que ser devuelto.
En ese momento, la situación era crítica. Chicho recuerda que llegó a recurrir a avances de tarjeta de crédito para sobrevivir porque los ingresos eran inexistentes.
Publicidad
Sin embargo, ese giro del destino lo obligó a enfocarse en lo que realmente le apasionaba: escribir y crear contenido para YouTube. "Fue el mejor momento fue el momento donde más escribí ahí escribí una obra".
El hambre y la necesidad se convirtieron en el motor de una disciplina casi militar para pulir su humor.
A pesar de que el éxito de los 14 millones ocurrió en una noche de borrachera, el trabajo de Chicho Arias está lejos de ser improvisado.
El comediante reveló que es un estudioso obsesivo de la estructura del chiste, siguiendo los pasos de referentes como Seinfeld y Louis C.K.
Su técnica consiste en grabar cada presentación, no solo para verse, sino principalmente para escucharse y detectar el momento exacto donde la energía del público cambia.
"Yo grabo cada una de mis funciones... y cuando termino esa semana o antes del siguiente lo escucho y le corto le pongo le miro aquí no se rieron aquí se rieron".
Te puede interesar
Publicidad
Su meta es clara: llegar a los 50 shows de su actual obra "Y ahora qué" antes de grabarla de forma profesional. Para Chicho, la comedia es una arquitectura que se aprieta y se edita hasta que el remate sea infalible.
"Si la estructura del chiste está bien funciona", asegura, explicando que un buen material debe ser capaz de hacer reír tanto en una panadería en Las Vegas como en un teatro en Madrid o Costa Rica,.
Publicidad
Incluso en su proceso de cambio físico, Chicho enfrentó el miedo de perder su "flow" cómico. Su obra más reconocida, El gordito del salón, se basaba en gran medida en las experiencias vividas por su peso.
"Yo pensé en todo eso antes de operarme... se llama el gordito del salón la obra calcule usted... pero finalmente yo prioricé la salud".
Mira la entrevista completa: