El proceso de cremación suele generar dudas y temor en muchas personas que ignoran lo que ocurre tras la muerte en el plano físico. Esta polémica llevó a varios de los internautas a cuestionar si destruir los restos afecta al alma o altera el tránsito espiritual del ser querido.
Para desmitificar estas creencias, la tanatóloga y médium Jennifer Gómez explicó su postura profesional en el programa El Klub de La Kalle. Con dos décadas en tanestética, aseguró que incinerar la materia no provoca ningún tipo de daño espiritual.
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¿La cremación afecta el tránsito espiritual o castiga al alma tras la muerte?
Muchos mitos sostienen que el fuego impide el descanso eterno o que Dios se disgusta si se quema la materia. la profesional desmintió categóricamente estas ideas al afirmar que: "la cremación es algo bueno" y que las especulaciones populares solo buscan asustar a las familias en duelo.
La especialista explicó que infundir miedo sobre el destino de los restos no tiene sustento real. De acuerdo con su experiencia forense, el verdadero proceso tras el fallecimiento no depende del trato al cuerpo, ya que la materia física no conserva ninguna finalidad posterior.
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Al abordar la descomposición o la incineración, enfatizó en que los sentimientos y rencores quedan eliminados al partir. Como "somos materia y todo eso va a descomposición", el desprendimiento físico resulta un paso natural que no interrumpe el recorrido de la conciencia.
¿Por qué afirma que el cuerpo humano es solo un estuche?
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Para explicar por qué la incineración no afecta la esencia humana, es importante comprender cómo está compuesta nuestra existencia. Según la experta, "somos componente de cuatro": cuerpo, mente, alma y espíritu, mientras que el cuerpo cumple una función temporal.
Durante su labor forense, Jennifer observa esta diferencia directa entre la envoltura inerte y la energía viva. Según relata, "yo le llamo el estuche al cuerpo", haciendo referencia a que la materia es solo un contenedor que queda de lado mientras la esencia espiritual continúa.
Esta visión desmitifica por completo la idea de que quemar el contenedor terrenal afecte al difunto. Al quedar sin vida, "eso es un estuche que ya no tiene finalidad, ya no pasa nada con ese estuche", por lo que destruir la materia no tiene repercusión alguna en el alma.
¿Cremar un cuerpo o donar órganos afecta la paz del alma?
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La donación de órganos y la cremación suelen generar inquietudes entre las familias que pierden a un ser querido. Sin embargo, la especialista explica que estas prácticas no afectan la conciencia de la persona, pues los procedimientos físicos no interfieren en su transición espiritual.
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Desde esta perspectiva, el tránsito después de la muerte consiste en desprenderse de lo terrenal y avanzar hacia otras escalas de conciencia. Por eso, considera que las familias pueden elegir la incineración sin temor a que esta decisión represente un castigo o impida la paz del ser querido.
Comprender que el organismo cumple una función temporal permite afrontar las decisiones funerarias con mayor tranquilidad. Según esta explicación, la esencia del ser humano permanece intacta después de la partida física, por lo que la cremación no representa una destrucción de aquello que trasciende el cuerpo.
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