Una joven decidió romper el silencio luego de sobrevivir a un hecho que casi le cuesta la vida. Su testimonio, difundido a través de redes sociales, ha reactivado la atención sobre un caso que permanece en investigación y que, según denuncia, no ha tenido avances significativos.
El episodio ocurrió en diciembre de 2025, en el municipio de Soacha, cuando la mujer fue arrojada desde un quinto piso en medio de una discusión con su entonces pareja. De acuerdo con su relato, el hombre llegó al lugar en estado de embriaguez, lo que desencadenó una confrontación que escaló rápidamente a la violencia.
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Un caso que sigue sin resolverse
Tras la caída, la joven permaneció varias semanas en una unidad de cuidados intensivos debido a la gravedad de las lesiones. Durante ese tiempo fue sometida a múltiples intervenciones médicas para salvar su vida, en un proceso que marcó un antes y un después en su estado de salud.
Las secuelas, según ha explicado, son permanentes y han afectado de manera significativa su calidad de vida. Entre las complicaciones que enfrenta, mencionó daños internos severos que obligaron a cambios radicales en su rutina diaria y en su proceso de recuperación.
A pesar de haber superado la etapa más crítica, su preocupación ahora se centra en el desarrollo del proceso judicial. La mujer asegura que el caso no avanza con la celeridad esperada y teme que la situación quede sin consecuencias para el presunto agresor.
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En su denuncia pública, también señaló que la defensa del señalado responsable estaría utilizando argumentos para retrasar el proceso, incluyendo versiones que buscan desacreditar su testimonio.
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La víctima ha hecho un llamado directo a las autoridades para que se investigue a fondo lo ocurrido y se tomen decisiones que garanticen justicia. Su principal preocupación, según expresó, es evitar que el caso quede en la impunidad y que otras personas puedan enfrentar situaciones similares.
Este caso se suma a una serie de hechos de violencia contra mujeres que han generado preocupación en el país, especialmente por la recurrencia de agresiones en contextos de relaciones sentimentales. Aunque las autoridades han avanzado en tipificar estos delitos y endurecer las penas, las víctimas continúan denunciando demoras y dificultades en los procesos.
Mientras tanto, la joven insiste en que su testimonio no solo busca justicia personal, sino también visibilizar una problemática que sigue presente. Su historia, marcada por la supervivencia, ahora se convierte en un llamado urgente para que las instituciones actúen con mayor rapidez frente a este tipo de casos.