María Consuelo volvió a contar detalles de una de las etapas más importantes y dolorosas de su vida: la relación que mantuvo durante nueve años con su exesposo, Dagoberto Ensuncho Sánchez, a quien conoció en Cartagena y con quien llegó a formar un hogar antes de trasladarse a Bogotá.
En medio de su relato, recordó cómo comenzó aquella historia, por qué decidió alejarse de Cartagena y qué ocurrió después de que llegó a la capital en busca de una oportunidad laboral.
Según contó para el podcast 'Vamos pa eso', el primer encuentro con Dagoberto ocurrió en Cartagena.
Lo que llamó su atención fueron sus ojos azules y el hecho de que él era hijo de un español. Él intentó conquistarla, pero María Consuelo le dejó claro desde el comienzo que no estaba buscando una relación pasajera.
“No soy mujer de una noche”, le habría dicho.
Pese a esa primera respuesta, la relación avanzó rápidamente. María Consuelo asegura que desde el primer momento existió una conexión especial entre ambos y que “hubo química”.
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María Consuelo y Dagoberto Ensuncho Sánchez formaron un hogar en Cartagena
Después de conocerse, Dagoberto la presentó ante su madre. Con el paso del tiempo, ambos decidieron formar un hogar en Cartagena y permanecieron juntos durante nueve años.
María Consuelo recuerda que durante esa etapa se ayudaron mutuamente y construyeron una vida en común.
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Incluso, pese a todo lo que ocurrió después, asegura que todavía recuerda la fecha de cumpleaños de quien fue su pareja durante tantos años.
Sin embargo, la situación comenzó a cambiar cuando tomó una decisión que terminaría marcando el rumbo de su vida: viajar sola a Bogotá para buscar trabajo.
La idea no fue recibida inicialmente con entusiasmo por Dagoberto. Según su relato, él le preguntó: “¿Qué vas a hacer allá?”.
A pesar de la preocupación y de las dudas, finalmente aceptó que ella viajara. María Consuelo llegó a Bogotá con el propósito de trabajar como empleada doméstica y encontrar una alternativa económica para salir adelante.
Con el tiempo, Dagoberto comenzó a pedirle que regresara a Cartagena. Ella se negó.
Según contó, él incluso viajaba a Bogotá y acudía a un "estadero" para encontrarse con ella. Sin embargo, María Consuelo asegura que no quería regresar a la vida que había dejado atrás.
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Una de las razones que expuso para explicar su negativa a regresar fue la forma en que, según su relato, Dagoberto se comportaba cuando estaba en Cartagena.
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María Consuelo aseguró que él podía ser agresivo y que tenía problemas con el consumo de alcohol. Por eso, pese a que habían compartido nueve años de vida, decidió mantenerse en Bogotá.
“A mí no me gusta tomar, yo no quería esa vida”, recordó.
La decisión de quedarse en la capital terminó provocando un nuevo episodio en la relación que, según María Consuelo, cambiaría su vida para siempre.
El día que María Consuelo recuerda con claridad: ataque con ácido
María Consuelo relató que hubo un día que permanece especialmente presente en su memoria. Según contó, una mañana Dagoberto le pidió que fuera por él porque, supuestamente, no recordaba cómo llegar hasta donde ella se encontraba.
Su respuesta fue inmediata: “¿Cómo no vas a recordar si has estado tres veces acá?”.
De acuerdo con su versión, Dagoberto finalmente llegó solo. Ambos compartieron una cena y, posteriormente, se prepararon para ir a dormir.
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Fue entonces cuando, según el relato de María Consuelo, ocurrió la agresión que cambiaría para siempre su vida. Ella aseguró que Dagoberto le quitó el pijama y se lo rompió. Después, según su versión, comenzó a acusarla de estar con otro hombre y de haberle sido infiel.
María Consuelo ha sostenido que esas acusaciones nunca fueron ciertas.
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Según contó, el ataque habría sido planeado con anterioridad. También recordó que algunos vecinos le dijeron posteriormente que Dagoberto habría comentado que, debido a que ella era muy bonita, creía que tenía un “mozo”.
Después, según su relato, él le lanzó ácido y huyó del lugar.
Dos años en el Hospital Simón Bolívar
Tras la agresión, María Consuelo permaneció durante aproximadamente dos años en el Hospital Simón Bolívar, donde recibió atención médica y comenzó un largo proceso de recuperación.
Fue después de ese periodo de hospitalización cuando presentó la denuncia.
Según su relato, Dagoberto permaneció prófugo durante aproximadamente un año más, hasta que finalmente fue capturado.
María Consuelo asegura que durante buena parte de ese tiempo no pudo conocer con precisión qué estaba ocurriendo con el proceso judicial, debido a que permanecía hospitalizada.
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Posteriormente, en la Fiscalía, según contó, le informaron que Dagoberto había recibido una condena de cuatro años de prisión.
Sin embargo, ella sostiene que nunca llegó a cumplir esa pena. Según su versión, Dagoberto regresó a Cartagena y habría entregado dinero para evitar ir a prisión.
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Estos detalles forman parte del relato que María Consuelo ha entregado sobre lo ocurrido y de su experiencia personal durante los años posteriores a la agresión.
La condición de María Consuelo para seguir viviendo
La historia de María Consuelo no comenzó en Cartagena. Antes de llegar allí, su vida estuvo marcada por la pobreza y las dificultades. Nació en Chocó y fue criada por sus abuelos. Durante su infancia llegó a dormir sobre costales de arroz y ayudaba a su abuelo en labores de minería artesanal.
Comenzó la primaria a los 17 años. Durante su paso por la escuela vivió una situación de abuso de un profesor que terminó con un embarazo y el nacimiento de su primera hija.
Años después llegó a Cartagena, donde conoció a Dagoberto Ensuncho Sánchez y permaneció junto a él durante nueve años.
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Su traslado a Bogotá fue inicialmente una decisión relacionada con la búsqueda de trabajo, pero terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa de su vida.
Desde entonces, María Consuelo ha tenido que afrontar las consecuencias físicas y económicas que, según ha contado, dejó la agresión.
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A lo largo de los años ha pasado por numerosas intervenciones reconstructivas y ha explicado públicamente las dificultades que todavía enfrenta para respirar y vivir con el dolor permanente.
Su historia también la llevó a hablar públicamente sobre su decisión de acceder a la eutanasia después de décadas de sufrimiento. Sin embargo, ha dejado claro que, si recibe garantías para continuar con sus tratamientos y acceder a las intervenciones médicas que necesita, estaría dispuesta a seguir viviendo.