Mantenerse vigente durante 30 años en la industria del entretenimiento no es una tarea sencilla, y Carlos Calero lo sabe mejor que nadie.
A pesar de ser una figura pública que irradia alegría y carisma en programas como 'Día a Día', el presentador ha tenido que aprender a lidiar con las sombras que proyecta la fama.
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En una reciente charla, Calero se sinceró sobre los aspectos que más le incomodan de su posición y cómo gestiona las opiniones externas que, en ocasiones, pueden llegar a ser hirientes.
Al ser consultado sobre qué es lo que no le gusta de ser él mismo o de ser una persona reconocida, Calero fue directo al grano. Aseguró que lo que más le produce tristeza es cuando la gente lo juzga sin conocerlo realmente.
Para el presentador, resulta doloroso ver cómo personas externas cuestionan su trabajo, sus decisiones profesionales o incluso sus sueños más personales, como su reciente incursión formal en la música con el show 'Un bolero con Calero'.
Aclara que no siente rabia, pues no es una persona que guarde ese sentimiento, pero sí experimenta ese sinsabor de ser blanco de críticas sin fundamentos.
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Esta sensibilidad ante el juicio ajeno tiene una raíz profunda en su experiencia laboral. Calero recordó que cuando presentaba noticias, la carga emocional de los sucesos negativos del país comenzó a pasarle factura físicamente.
En aquel entonces, el estrés de reportar noticias difíciles le provocó problemas de salud, como una úlcera, debido a que estaba somatizando el dolor de las historias que contaba a diario.
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Un médico le dio una lección de vida fundamental al recordarle que su bienestar era prioridad y que los medios seguirían su curso con o sin él.
Fue este aprendizaje el que lo llevó a refugiarse en el entretenimiento, donde la felicidad y la conexión positiva con el público son constantes.
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Otro punto que ha marcado su percepción sobre la crítica es el manejo del humor a costa de los demás. Calero mencionó un episodio del pasado con Martín de Francisco, quien en un clip lo ridiculizaba mientras él intentaba cantar.
Aunque en su momento se sintió nervioso, tímido e incómodo, hoy lo ve como parte del show de otros, pero defiende firmemente que nadie tiene el derecho de truncar los sueños de nadie ni de descalificar el talento o los dones que cada persona posee.
Su filosofía actual es clara: hay que estar convencido de lo que uno es capaz de hacer y no permitir que los comentarios negativos frenen los proyectos personales.
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A pesar de estos momentos de tristeza causados por el juicio externo, Carlos Calero prefiere enfocarse en lo positivo.
A sus 55 años, afirma que el único miedo real que experimenta es al ver películas de terror, pues en su vida profesional se siente seguro y pleno con lo que ha construido.
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Escucha la entrevista completa aquí: