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No hay que utilizar las manos al jugar con los gatos, según expertos: ¿por qué?

Hay que tener en cuenta que jugar con los gatos, mientras empleamos nuestras manos puede ocasionar consecuencias negativas.

gatos
Gatos
Getty Images

Los gatos, seres inteligentes y curiosos, requieren estimulación constante de su instinto cazador. Son muchas las familias que optan por adoptar a este tipo de felinos, pues los consideran pasivos y buenos compañeros.

No obstante, hay que tener en cuenta que jugar con ellos empleando nuestras manos puede tener consecuencias negativas, advierten los expertos. Por esa razón, aquí te contamos los cuidados que debes tener en cuenta.

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¿Por qué no debes jugar con las manos mientras estás con tu gato?


Según los entendidos en el tema, esta práctica puede fomentar la agresión en los animales, llevándolos a morder o arañar intensamente y a desafiar los límites de la convivencia.

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De acuerdo con sus investigaciones, más del 22 % de los gatos con tendencias agresivas han jugado con las manos de sus dueños. Esto los lleva a percibir las extremidades humanas como presas. En consecuencia, se recomienda emplear juguetes u otros objetos que permitan una interacción amena con la mascota.

La raíz del problema radica en la socialización temprana, que ocurre entre el primer y segundo mes de vida, cuando los gatos aprenden a controlar la fuerza de sus mordidas y arañazos. Durante este período, juegan con su madre y hermanos, obteniendo retroalimentación sobre el dolor que infligen.

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Los expertos explican que si un gatito muerde o araña en exceso, sus compañeros felinos reaccionan con chillidos y alejamiento, mientras que la madre lo aparta. Así, el gatito aprende a regular su fuerza y a respetar las señales corporales de los demás.

No obstante, la separación temprana de la familia o la crianza en aislamiento puede dejar al gato con carencias en aprendizaje y socialización.

La peligrosa práctica de jugar con manos como si fueran presas imparte una lección errónea: los felinos entienden que pueden morder y arañar sin consecuencias. Aunque parezca inofensivo, esto genera problemas de agresividad en el futuro, especialmente si el gato experimenta aburrimiento, estrés o frustración.

Recomendaciones


  • Usar juguetes que imiten el comportamiento de presas, como ratones de peluche, plumas, cañas y punteros láser.
  • Es vital respetar el espacio y el estado emocional del gato, evitando forzarlo a jugar si no muestra interés.
  • Si el gato ataca durante el juego, es importante detener la interacción y expresar dolor. Así, el felino aprenderá a asociar su conducta con la finalización del juego.

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