Si caminas por el municipio de Itagüí, muy cerca de la zona céntrica, es muy probable que te llame la atención una estructura de cuatro pisos que lleva años desocupada.
Se trata de la antigua propiedad vinculada a la familia de Fernando “el Negro” Galeano, quien fue un conocido integrante del Cartel de Medellín.
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Aunque la edificación pasó a manos del Estado colombiano tras procesos judiciales de extinción de dominio, varios vecinos y trabajadores de la zona afirman que en su interior suceden eventos difíciles de explicar.
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¿Cuál es el origen del inmueble y la caída del clan Galeano?
Para comprender el contexto de este lugar, debes remontarte a los años más convulsos del narcotráfico en el Valle de Aburrá.
Fernando “el Negro” Galeano lideraba el denominado Clan Galeano, una estructura criminal cuya base de operaciones estaba radicada en Itagüí.
Cuando Pablo Escobar se entregó a las autoridades para recluirse en la cárcel La Catedral el 19 de junio de 1991, le encomendó la administración de las finanzas de su organización a Galeano.
Sin embargo, las alianzas entre los capos se rompieron trágicamente. De acuerdo con las declaraciones del exsicario Jhon Jairo Velásquez, alias "Popeye", Escobar sospechaba que los Galeano lo traicionaban al incumplirle con los pagos del negocio y asociarse con el Cartel de Cali.
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Por ello, el 3 de julio de 1992, Fernando Galeano y su socio Gerardo “Kiko” Moncada fueron citados a La Catedral, donde los amarraron, interrogaron, asesinaron, desmembraron e incineraron.
Tras estos ejecuciones, Diego Murillo, alias “don Berna”, quien se desempeñaba como jefe de seguridad del Clan Galeano, promovió la creación del grupo ilegal "los Pepes" para combatir a Escobar.
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Años después de la muerte de Escobar en diciembre de 1993, las autoridades colombianas persiguieron los bienes de las estructuras del narcotráfico.
En ese proceso se le aplicó la extinción de dominio a la propiedad de los Galeano en Itagüí.
Según consta en el Certificado de Tradición y Libertad, la última titular registrada fue Pilar Andrea Galeano González, y desde el 3 de febrero de 2014 el inmueble se encuentra bajo la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
¿Dónde queda el edificio vinculado a Fernando "el Negro" Galeano en Itagüí?
Si deseas ubicar esta propiedad, se encuentra en la calle 53 N°50-85, a solo tres cuadras del parque principal del municipio de Itagüí.
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La edificación cuenta con cuatro pisos y alberga 16 apartamentos en total. El inmueble está identificado con el Folio de Matrícula Inmobiliaria N°001-349637 y permanece en estado de extinción del derecho de dominio.
Aunque en décadas pasadas estuvo alquilado mediante la desaparecida firma Arrendamientos Alaska —llegando a albergar brevemente a inquilinos como una mujer llamada Ruth o un adulto mayor—, lleva aproximadamente 15 años sin habitantes permanentes.
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¿Por qué dicen que espantan en el edificio de los Galeano?
Al conversar con las personas que trabajan en la acera de enfrente, notarás que las historias sobre fenómenos extraños son frecuentes.
Ómar Guerra, quien lava vehículos en la zona y conoció personalmente a Fernando "el Negro" Galeano, asevera con firmeza que en ese lugar "espantan".
Ómar señala que cuando se queda trabajando hasta horas de la noche se perciben ruidos dentro de la estructura, como si varias personas estuvieran peleando y tirando objetos al suelo, a pesar de que la edificación está vacía.
Asimismo, un taxista del sector de nombre Eduar relató que ha presenciado situaciones inusuales, como la activación de las luces de un apartamento desocupado en el segundo piso pasada la medianoche, además de sombras y voces.
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Andrés, otro lavador de carros con 18 años de trayectoria en el vecindario, confirmó que los antiguos celadores del edificio solían contar historias sobre visiones y ruidos en los pasillos.
Cabe precisar que todas estas narraciones corresponden a testimonios de terceros y que el informe no incluye pruebas objetivas que permitan verificar la ocurrencia de hechos paranormales.
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¿Qué cuentan sobre el apartamento 301 del edificio?
Dentro de los 16 apartamentos que conforman el conjunto, el apartamento 301 reúne los relatos más específicos de la edificación.
Ramiro Giraldo Colorado, un ingeniero financiero que ingresó a la propiedad hace dos años junto a un funcionario de la SAE y a su suegro —quien evaluaba alquilar el edificio por un canon de $500.000 por apartamento—, recordó la sensación de pesadez que experimentó en la entrada de dicho recinto.
Ramiro detalló que cada pared del apartamento 301 estaba pintada de un color distinto (amarillo, fucsia, azul, morado y anaranjado) con brochazos notorios.
Mientras realizaban el recorrido por el lugar, la puerta del clóset de esa habitación se abrió de manera imprevista.
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De igual manera, un vigilante del edificio afirmó que tiempo atrás llevaron a un sacerdote al apartamento, quien concluyó que allí se manifestaba una presencia demoníaca.
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Por su parte, vecinos señalaron que en años anteriores vivió allí una mujer cuyo esposo estaba preso en la cárcel de Bellavista y a quien le atribuían la realización de rituales.
Más allá de los mitos urbanos, existen razones concretas por las cuales la propiedad no se habitó nuevamente.
Los visitantes que analizaron arrendar el edificio desistieron al encontrar que las redes de agua y gas no contaban con medidores independientes por apartamento, lo que dificultaba el cobro individual de los servicios públicos.
Además, varios muros interiores sufrieron perforaciones causadas por personas que ingresaron de forma ilegal buscando guacas o dinero oculto de la época del narcotráfico.
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Ante las versiones sobre el estado de la edificación, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) precisó que la propiedad no se encuentra en abandono, sino que permanece en fase de alistamiento y gestión técnica para su posterior comercialización.
Respecto a incidentes recientes, en el año 2024 ocho personas en condición de desplazamiento intentaron ingresar al edificio con un cerrajero; en medio de la situación, el vigilante los confundió con guaqueros e hirió a dos de ellas con una pistola traumática, hecho que quedó bajo investigación de la Fiscalía por el delito de lesiones personales.