
A solo un kilómetro de llegar a su trabajo, Elsa Garzón perdió la vida. La mujer, que cada mañana se desplazaba por la vía Bogotá–Tunja rumbo a su lugar de labores, iba como pasajera en uno de los dos buses implicados en el grave accidente ocurrido este lunes 31 de marzo en el municipio de Gachancipá, Cundinamarca.
El choque sucedió exactamente en la vereda Roble Centro, en las cercanías del peaje Los Robles. Un bus de la empresa Coopetran impactó violentamente por detrás a un vehículo de CotransZipa, que había parado en el borde de la vía para recoger a un pasajero.
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El golpe fue tan fuerte que hizo volcar al segundo bus y dejó al menos 33 personas heridas. Las autoridades confirmaron la muerte de tres personas.
Todo quedó registrado en una cámara de seguridad. En las imágenes se ve cómo el bus de Coopetran se desplaza a alta velocidad por el carril izquierdo antes de impactar por completo al otro vehículo. Entre los pasajeros estaba Elsa, quien tenía como rutina bajarse muy cerca del lugar del impacto.
Mientras tanto, su esposo José Honorio Pachón la esperaba con normalidad. Todo cambió cuando su hijo le soltó una frase que congeló el ambiente:
“Papi, mi mami no ha llegado al trabajo y no contesta el celular.”
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Así fue como se enteró que su esposa estaba entre las víctimas
Esa llamada lo puso en alerta. José Honorio ya sabía del accidente. Minutos antes, alguien le había comentado que había un trancón por un choque de buses cerca del sector El Roble.
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“Yo hablé con ella antes de que saliera a tomar el bus. Me dijo: ‘Negro, me voy porque ya faltan diez minutos para las 7 a. m.’ ”, relató José a El Tiempo.
El hijo insistió:
—¿Para dónde va?
—A Tocancipá.
—Pero hay un trancón grande en El Roble porque se estrellaron dos buses.
—Me iré por la vía destapada —respondió sin sospechar que su esposa podía estar entre las víctimas.
Sin embargo, algo no le cuadraba. Elsa no respondía mensajes, no contestaba llamadas, y no había llegado a la escuela donde trabajaba. Nada. Silencio absoluto.
Ese mal presentimiento lo llevó a actuar. Tomó camino hacia el lugar del accidente, buscando respuestas que nadie le estaba dando. Y fue allí, en medio de la confusión, los heridos y los cuerpos cubiertos, donde se encontró con la dolorosa verdad: Elsa estaba entre las víctimas fatales.
La tragedia no solo golpeó a quienes iban a bordo de los buses, sino a todas las familias que, como la de Elsa, no recibieron noticias hasta que fue demasiado tarde. Su muerte se suma a la lista de quienes, sin esperarlo, salieron de casa una mañana y no volvieron.
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