En la dinámica legal tradicional existía una práctica muy común: si sostenías una discusión o acuerdo por chat, tomabas una captura de pantalla a la conversación de tu celular, la imprimías en papel y la radicabas en el juzgado como evidencia.
El abogado Francisco Bernate explicó en El Klub de La Kalle por qué es importante verificar la legitimidad de las pruebas digitales antes de utilizarlas en una investigación judicial.
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Durante mucho tiempo, los jueces le otorgaban validez a estos impresos bajo una condición específica: que la contraparte no desconociera la autenticidad de dicho pantallazo.
Si la otra persona no la tachaba de falsa, la prueba se mantenía firme. Sin embargo, si la persona afectada manifestaba ante el despacho:
"Eso no es cierto, esa imagen pudo haber sido alterada y no la reconozco", en ese instante el pantallazo perdía toda su fuerza probatoria dentro del caso.
Hoy en día, la situación se ha vuelto mucho más compleja con el surgimiento y masificación de la inteligencia artificial.
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Actualmente, muchas personas tienen acceso en sus celulares a herramientas como ChatGPT o generadores de imágenes y contenidos, los cuales facilitan la creación o manipulación de chats enteros desde cero de forma rápida y verosímil.
Debido a que fabricar una conversación falsa o alterar una captura de pantalla es un proceso sumamente sencillo con la tecnología actual, la postura del sistema judicial ha cambiado drásticamente: en el entorno legal de hoy, los pantallazos impresos no sirven para nada por sí solos.
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Al no poder garantizar si una imagen capturada por el usuario es verídica o un montaje digital, las autoridades judiciales ya no aceptan la simple impresión de la pantalla como un respaldo suficiente.
Si pretendes que un juez tome en cuenta un intercambio de mensajes de texto o de audio, se requiere superar la duda razonable que genera la inteligencia artificial mediante el despliegue de pruebas técnicas rigurosas sobre los dispositivos.
¿Qué debes hacer para validar una conversación de WhatsApp en un proceso judicial?
Para lograr que una conversación de celular sea admitida y reconocida como verídica en un estrado judicial, debes cumplir con un protocolo de verificación técnica del dispositivo.
El primer paso consiste en entregar físicamente tu celular al juzgado. Una vez que el dispositivo queda a disposición de las autoridades, el juzgado se encarga de realizar la extracción directa de toda la información almacenada en el teléfono para verificar la integridad del sistema y concluir de manera certera que la conversación efectivamente ocurrió entre los usuarios.
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Si el caso aún no se encuentra judicializado ni ha ingresado formalmente a los tribunales, no debes desesperar. Puedes acudir de forma particular ante un informático forense.
Un perito informático especializado cuenta con la capacidad técnica para examinar tu celular, extraer los datos del chat y elaborar un dictamen pericial que demuestre ante la justicia que la conversación almacenada es auténtica y no fue objeto de montajes.
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En Colombia, este tipo de pruebas técnicas son desarrolladas por entidades como la Fiscalía General de la Nación, la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación y los juzgados, o por profesionales forenses privados capacitados antes de iniciar el pleito legal.
No obstante, el peritaje al teléfono móvil es solo una parte del proceso. Si argumentas que sostuviste un diálogo crucial con una persona determinada, no basta con señalar el número telefónico que aparece en la pantalla.
Es indispensable acudir a la empresa operadora de servicios de telefonía móvil (como Claro, Tigo, Movistar, EPM o Virgin, entre otras) para solicitar una certificación oficial.
La empresa de telecomunicaciones debe demostrar y ratificar técnicamente que el número de teléfono vinculado al chat pertenece o es utilizado de manera efectiva por la persona que estás demandando o acusando, completando así la cadena de validez que exige la ley.