Si creías que la historia de amor entre Arelys Henao y su esposo Wilfredo había sido un romance de película desde el segundo uno, tienes que leer esto porque te vas a sorprender.
En una charla súper relajada con los chicos de El Klub de La Kalle, la Reina de la Música Popular soltó la lengua y confesó que, aunque hoy son la pareja más estable del género con 30 años de matrimonio, al principio ella no le prestaba ni cinco de atención.
Lo más chistoso de todo es que el responsable de que ella pusiera sus ojos en él fue, nada más y nada menos, que su propio papá.
Tú sabes que Arelys no se guarda nada, y contó que cuando llegó a Medellín, desplazada por la violencia, se instaló en el barrio Miramar.
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Resulta que vivían justo al frente de la casa de Wilfredo en la calle 92F. Al principio, ella lo veía "ni mu ni fa normal", pero su padre se obsesionó con que el muchacho del frente era el indicado.
Arelys relató en La Kalle que su papá se la pasaba echando cantaleta cada vez que veía pasar al joven, hasta que un día ocurrió el momento mágico que cambió su vida para siempre.
Todo pasó mientras ella estaba trapeando la casa. Su papá, en uno de sus arranques, empezó a insultar al muchacho que iba pasando por la calle.
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Arelys, curiosa por saber a quién le gritaba tanto su padre, salió a la ventana y se encontró con una imagen que se le quedó grabada en el alma: Wilfredo caminaba hacia la esquina, muy tranquilo y, para completar el cuadro, ¡iba sin camisa!
En ese preciso instante, la cantante quedó flechada, pero no por su cara, sino por su físico desde atrás.
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"Yo le digo que me enamoró la espalda, pero se... ese fue espalda a primera vista", reveló entre risas la artista en la entrevista.
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No fue el clásico cuento de hadas de mirarse a los ojos, sino que, como ella misma dice, fue un "espaldarazo" lo que la terminó de convencer.
Wilfredo, que en ese entonces era muy tímido y venía de sus propias heridas personales, no tenía ni idea de que estaba siendo observado, pero ese desfile sin camiseta fue suficiente para que Arelys le dijera a su papá: "usted va a ser el encargado que a mí me guste muchacho".
A partir de ahí, la historia es puro aguante. Arelys recordó cómo empezaron a salir sin un peso en el bolsillo, enfrentando la pobreza y hasta los chantajes de sus hermanos, quienes se comían lo poco que Wilfredo tenía para invitar para no contarle al suegro que estaban juntos.
Hoy, después de tres décadas, Wilfredo no solo es su compañero de vida, sino su mánager y el pilar de su carrera que ya celebra 30 años de éxitos.
Escucha la entrevista completa aquí:
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