El reconocido imitador y médico Camilo Cifuentes visitó los micrófonos de El Klub de La Kalle para hablar sobre su trayectoria y, de paso, responder a las constantes críticas y quejas que ha recibido por su comportamiento riguroso en la escuela del programa de imitación ‘Yo Me Llamo’.
Con la calidez y el humor que lo caracterizan, Cifuentes explicó el origen de su fama de “bravo” y compartió la profunda lección de vida que respalda su metodología de enseñanza.
Durante la entrevista, el humorista abordó directamente los comentarios que lo tildan de estricto y reveló que algunos televidentes incluso llegaron a llamarlo, de manera jocosa, “el defensor del televisor”. Ante esto, el artista fue enfático en marcar la diferencia entre la bravura y la disciplina: “No somos bravos, somos exigentes”.
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Según el imitador, uno de los principales obstáculos en la escuela es la actitud con la que ingresan algunos participantes. “Muchos de los concursantes llegan muy frescos, muy relajados, pensando que como es televisión, lo de la escuela es mentira, es un paseo... Piensan que todo es para la cámara y realmente no es así”, explicó.
Camilo Cifuentes argumentó que su alto nivel de exigencia es indispensable para que los alumnos experimenten una verdadera evolución artística y mejoren progresivamente. Aunque reconoce que cada estudiante avanza a un ritmo diferente y posee distintas capacidades de aprendizaje, sostiene que todos deben ser medidos con la misma vara de excelencia.
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Como contraparte positiva, recordó con orgullo a alumnos altamente aplicados de temporadas anteriores, como “José José”, de la segunda edición, y “Luis Miguel”, de hace dos temporadas. De este último destacó que se mantenía en personaje incluso cuando estaba dormido en el hotel.
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¿Qué más comentó Camilo Cifuentes durante la entrevista?
Cifuentes recordó un episodio crucial de sus años como estudiante de medicina. Durante un examen oral con un profesor altamente estricto, el entonces estudiante confundió un término clínico al describir la orina, basándose en una colección de textos de autores “paisas”, que su docente despreciaba.
Al revisar su respuesta, Camilo Cifuentes descubrió que había confundido el término con la característica de la materia fecal conocida como “acolia”.
A pesar de haber respondido correctamente las preguntas anteriores, el docente le asignó una calificación de uno. Ante el reclamo de Cifuentes, el maestro le dio una advertencia que lo marcó de por vida: “Hoy es un examen, el día de mañana es una vida”.
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Desde esa experiencia, el imitador reflexionó sobre la importancia de la exigencia en determinadas profesiones y señaló que en algunas áreas no hay espacio para el error, pues una equivocación puede llegar a costarle la vida a una persona.
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A pesar de su imagen severa en pantalla, la presentadora Manuela Cardona intervino para dar fe de que las correcciones de Cifuentes provienen de la empatía y no del conflicto. Cardona recordó que, durante sus inicios en Noticias Caracol, el imitador se percató de sus nervios y, de manera espontánea, le dio un consejo en un ascensor: que disfrutara el trabajo y mostrara su verdadera alegría.
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Cifuentes coincidió con este testimonio y aseguró que “la autenticidad es lo más importante en todas nuestras profesiones”, ya que el público detecta de inmediato cuando alguien no actúa con naturalidad.