Dos adolescentes venezolanos, residentes en Cali, Colombia, enfrentaron el pasado 10 de agosto un segundo movimiento telúrico de gran magnitud en menos de dos meses. Winder, de 17 años, y Deivi Delfín, de 15, se encontraban en el interior de su vivienda cuando se registró un sismo de magnitud 7,4 que afectó buena parte del territorio colombiano.
El terremoto que ocurrió a las 7:34 a. m. y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó. El movimiento se sintió con fuerza en diferentes regiones del occidente del país, entre ellas Cali, Manizales y Pereira, donde se reportaron afectaciones en algunas edificaciones.
Puedes leer: Rescatan a Daniela tras 36 horas del terremoto y familia revela una dolorosa noticia
Según los testimonios conocidos, los jóvenes reaccionaron de inmediato ante el fuerte movimiento y el estruendo de las estructuras, por lo que evacuaron la vivienda.
Su padre, Deivid Delfín, un barbero de 44 años, se encontraba trabajando cuando ocurrió el temblor y regresó rápidamente a casa ante el temor de que sus hijos hubieran quedado atrapados.
Tras varios minutos de incertidumbre y angustia, la familia logró reunirse sana y salva en el exterior de la vivienda.
Publicidad
¿Qué vivieron Winder y Deivi en Venezuela?
La reacción inmediata de los adolescentes estuvo marcada por la experiencia que vivieron el pasado 24 de junio de 2026 en Venezuela.
Publicidad
En esa fecha, dos fuertes sismos afectaron al país vecino y provocaron graves consecuencias en la zona de La Guaira. Durante esa tragedia, los hermanos perdieron a tres integrantes de su familia: su madre, Yusmari Cariosca Castillo; su hermano menor, Moisés, y su abuela.
Puedes leer: Papa León XIV vuelve a pronunciarse tras el terremoto en Colombia y hace urgente pedido
Winder relató que, en medio del desastre ocurrido en Venezuela, regresaba de la playa junto a otro de sus hermanos cuando comenzó el movimiento telúrico.
Tras el impacto inicial, ambos lograron ponerse a salvo al aferrarse a una planta eléctrica, mientras observaban el derrumbe de las estructuras cercanas. Posteriormente, los jóvenes pasaron 26 días buscando entre los escombros hasta recuperar los cuerpos de sus familiares fallecidos.
Después de lo vivido, los adolescentes se trasladaron a Cali, donde su padre ya estaba establecido, con el propósito de reconstruir sus vidas lejos del lugar donde ocurrió el desastre. La mudanza se había concretado apenas unas semanas antes de que el nuevo sismo en Colombia volviera a ponerlos frente a una situación similar.
Publicidad
El padre de los menores manifestó que su mayor preocupación durante el sismo del lunes fue revivir la tragedia que habían sufrido anteriormente.
Aunque la vivienda en Cali no presentó daños estructurales que comprometieran su seguridad, la familia permaneció fuera del inmueble durante el resto de la jornada como medida preventiva ante la posibilidad de nuevas réplicas.
Publicidad