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¿Qué es el viacrucis y por qué es importante en Semana Santa?

Explora el significado del viacrucis y descubre las rutas más espectaculares en los cerros de Santander.

¿Qué es el viacrucis y porqué es importante en Semana Santa?
¿Qué es el viacrucis y porqué es importante en Semana Santa?
Foto: Creada con IA

El viacrucis es un ejercicio espiritual que consiste en recorrer de manera simbólica el trayecto que realizó Jesús desde su condena hasta su sepultura.

Esta tradición se divide específicamente en catorce estaciones, donde cada una representa un momento crucial de ese camino, invitando a los asistentes a meditar sobre el esfuerzo y la entrega en un ambiente de silencio y respeto.

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¿Por qué el viacrucis es el eje central de la experiencia en Semana Santa?

Esta práctica se consolida como el núcleo de la festividad porque permite a los participantes realizar una conexión profunda con los conceptos de sacrificio, perdón y esperanza que definen esta fecha.

No se trata solo de observar un suceso del pasado, sino de convertir el recorrido en una herramienta de introspección personal, donde cada individuo tiene la oportunidad de analizar sus acciones y su relación con el entorno en un ambiente de silencio y contemplación.

Al dividir el trayecto en catorce momentos o estaciones, se facilita una guía sobre el esfuerzo y la entrega, logrando que el asistente vincule ese sufrimiento simbólico con sus propias experiencias de vida.

Es un ejercicio que busca revivir el sentido de la entrega de Jesús, permitiendo que los fieles experimenten de manera cercana los momentos que marcaron su camino hacia el Calvario.

En el departamento de Santander, esta práctica ha salido de los templos para apoderarse de cerros, senderos y miradores naturales, convirtiéndose en un evento que mezcla la herencia cultural con el senderismo y la contemplación de paisajes imponentes.

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En la capital, Bucaramanga, el punto de encuentro por excelencia es el Cerro de Morrorico.

Miles de personas ascienden por la vía que conduce a Pamplona para llegar a la estatua del Sagrado Corazón de Jesús, un monumento que vigila la ciudad desde las alturas.

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Para que te hagas una idea de su magnitud, en jornadas recientes se han registrado más de 15.000 participantes, lo que obliga a las autoridades a realizar cierres viales desde la madrugada para garantizar la seguridad de los caminantes.

Además del recorrido, el Instituto Municipal de Cultura organiza actividades en la cima para complementar la experiencia de quienes logran coronar el cerro.

Si te mueves hacia el sur del área metropolitana, en Piedecuesta, el Cerro de La Cantera es el protagonista.

Este lugar es una elevación de unos 80 metros que ofrece una de las vistas más completas del casco urbano. Desde 1942, una estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción preside la cima, convirtiéndola en un destino de peregrinación obligatorio.

Lo interesante aquí es que puedes subir a pie por un sendero marcado con las estaciones o usar una vía vehicular. Al bajar, la recompensa es gastronómica: la famosa Ruta de los 7 potajes, donde se rescatan sabores típicos que evitan el consumo de carnes rojas como acto de respeto a la fecha.

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Para los que buscan un reto físico mayor, el Santuario Milagroso del Picacho en el municipio de Bolívar es la opción ideal.

Es un sendero de 1.200 metros con pendientes pronunciadas que atraviesa vegetación nativa y ofrece una banda sonora natural compuesta por el canto de las aves.

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En la cima, a 2.40 metros de altura, se encuentra una escultura del Santísimo desde la cual, en días despejados, se pueden divisar poblaciones vecinas como Vélez y Guavatá.

Este trayecto es un orgullo local, pues fue construido con el esfuerzo y materiales aportados por la misma comunidad.

En Guadalupe, la experiencia se vive en un mirador de 360 grados. El ascenso al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe dura aproximadamente una hora y media, y el cierre del evento es visualmente potente: un grupo de hombres carga una cruz de madera de gran tamaño que se iza en lo más alto del cerro.

Desde allí, la vista alcanza la hoya del río Suárez y formaciones montañosas lejanas. Por otro lado, en Páramo, el recorrido hacia el Santuario de la Virgen de la Salud atraviesa caminos veredales que conectan el área urbana con el paisaje rural de la provincia de Guanentá, siendo una romería que une a campesinos y turistas por igual.

Finalmente, es clave entender que este día se marca por la abstinencia. La tradición dicta no consumir carne como un gesto de unión espiritual, sustituyéndola por pescados, legumbres o vegetales.

Es una jornada donde no hay eucaristía tradicional, sino una liturgia centrada en el relato de la pasión y la adoración, manteniendo un tono de recogimiento en todas las iglesias y santuarios de la región.

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