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Roy Barreras y sus fracasos laborales; hizo el oso como taxista y quebró una panadería

Antes de convertirse en una de las figuras más influyentes de la política, Roy Barreras recorrió un camino marcado por la precariedad y turnos de madrugada.

Roy Barreras y sus fracasos laborales; hizo el oso como taxista y quebró una panadería
Roy Barreras y sus fracasos laborales; hizo el oso como taxista y quebró una panadería
Foto: La Kalle

La imagen de Roy Barreras suele estar ligada a los pasillos del Congreso, a las mesas de negociación en Cuba o a las altas esferas del Gobierno nacional. Sin embargo, su historia no comenzó en los atriles, sino en las calles de Bogotá y en las playas del Pacífico colombiano.

Hijo de una madre soltera desplazada del campo, Barreras creció en un inquilinato del barrio Las Cruces, donde la lucha por pagar la renta era una constante que lo llevó incluso a acompañar a su madre a las prenderías para empeñar objetos básicos.

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Esta realidad forjó en él una resiliencia que lo obligó a desempeñarse en oficios que hoy recuerda entre risas y reflexiones sobre la superación personal.

Uno de los capítulos más coloridos de su juventud fue su paso por el gremio de los taxistas. Para costear sus estudios de medicina en la Universidad Nacional, Roy trabajó inicialmente en un taxi alquilado y, tras vender un Renault 4 que sirvió como cuota inicial, logró adquirir su propio vehículo, un Chevrolet Chevet.

No obstante, el oficio no estuvo exento de momentos vergonzosos, así lo contó en El Klub de La Kalle.

Barreras relata con humor el que considera su "oso" más grande en el gremio. En una época donde la tecnología dependía de radioteléfonos, Roy —identificado con el número de móvil 305— se encontraba en la Calle 13 con 44 a las 4:30 de la mañana, una hora clave para las lucrativas carreras hacia el aeropuerto.

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Al escuchar una dirección cercana por radio, el joven Roy se apresuró a decir que llegaba en un minuto, pero cometió el error de no avisar cuando ya estaba en el sitio.

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La situación escaló rápidamente: al no reportar su llegada, otros colegas taxistas llegaron al lugar, bloqueando la calle y generando un caos de pitos y reclamos. Preso del pánico y la inexperiencia de sus 18 años, Roy decidió huir, dejando al pasajero con sus maletas tiradas en la acera.

Lo más insólito ocurrió minutos después; cuando la operadora le preguntó por seguridad si estaba frente a la dirección del pasajero, él, que ya iba conduciendo por el sector de Los Héroes, respondió con una verdad técnica pero engañosa: "Sí, aquí estoy al frente de la dirección", refiriéndose a que estaba frente al volante del taxi.

Su faceta como emprendedor también tuvo un revés notable en la costa Pacífica. Barreras montó una panadería en Juan Chaco con la idea de ofrecer pan fresco, evitando que los habitantes tuvieran que esperar el producto que llegaba frío y "tieso" tras tres horas de viaje en lancha desde Buenaventura.

Aunque inicialmente el negocio funcionó, la llegada de un competidor antioqueño cambió el panorama.

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Un "paisa berraco", como él mismo lo describe, montó un negocio en la esquina que no solo vendía pan, sino también víveres, jabón y crema dental. Mientras que Roy solo ofrecía pan, la clientela prefirió el local donde podía encontrar de todo en un solo lugar.

Tras un año de operación, el hoy político tuvo que cerrar su panadería, sumando un fracaso comercial a su historial antes de partir a continuar sus estudios. Estos tropiezos, lejos de avergonzarlo, son presentados por Barreras como la prueba de que en Colombia es posible salir "de abajo hacia arriba" mediante el trabajo duro.

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Mira la entrevista completa aquí: