Emilio Oviedo, quien fue acordeonero de Rafael Orozco, reveló cómo Diomedes Díaz, cuando todavía era estudiante del colegio La Industrial de Valledupar, le entregó una de sus composiciones para que fuera grabada por el cantante.
Aquella historia, poco conocida por muchos seguidores del vallenato, terminó convirtiéndose en uno de los episodios que marcó el nacimiento de tres grandes figuras del género.
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Todo ocurrió cuando Oviedo recorría diferentes lugares en busca de canciones para una nueva producción musical. Una recomendación lo llevó hasta el joven compositor de La Junta, quien ya llamaba la atención por su talento para escribir e interpretar vallenatos. Sin imaginarlo, ese encuentro terminaría dando origen a uno de los clásicos más recordados de Rafael Orozco.
¿Cómo terminó Diomedes Díaz entregándole una canción a Rafael Orozco?
Durante una entrevista, Emilio Oviedo recordó que alguien le habló de un muchacho que estudiaba en el colegio La Industrial y que sobresalía por sus composiciones. "En el colegio La Industrial hay un pelado de La Junta que compone muy bien. Tú preguntas allá quién es el compositor y lo descubres", contó al reconstruir aquel momento.
El acordeonero llegó hasta la institución y aprovechó el recreo para preguntar por el estudiante. Los mismos alumnos le señalaron quién era. "Aquel que está ahí es Diomedes, él es de La Junta, él compone muy bien", le respondieron. Así conoció al joven que años después sería una de las máximas figuras del vallenato colombiano.
Diomedes comenzó mostrándole una canción titulada 'El 26', una composición inspirada en su propia historia. La interpretación dejó sorprendido a Oviedo, quien destacó tanto la melodía como la forma de cantar del estudiante. "Me gustó mucho esa melodía y cómo cantaba él. Me impresionó Diomedes cuando me entregó esas dos canciones", recordó.
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Aunque la obra le pareció sobresaliente, el acordeonero sintió que esa historia debía permanecer en la voz de su autor. "Esta canción es para cantarla él mismo, nosotros no nos luce", explicó. Después de analizar la letra, decidió preguntarle si tenía otra composición que pudiera ajustarse mejor al estilo de Rafael Orozco.
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Diomedes no dudó en responder. "Hay otra canción también buena, compadre", le dijo antes de interpretar Cariñito de mi vida. Bastaron unos minutos para que Oviedo quedara convencido de que esa era la obra indicada. "Esa es la canción", recordó sobre la reacción que tuvo al escucharla por primera vez.
¿Por qué Rafael Orozco grabó Cariñito de mi vida y no El 26?
Cuando Emilio Oviedo presentó las dos composiciones, Rafael Orozco mostró preferencia por El 26. Sin embargo, el acordeonero insistió en que aquella canción relataba la vida de Diomedes y debía ser él quien la llevara al público. Tras conversar sobre la elección, ambos coincidieron en grabar Cariñito de mi vida.
Con el paso de los años, Oviedo aseguró que aquella decisión transformó la historia del vallenato. "Esa canción hizo a Diomedes como compositor, a Rafa como cantante y a mi persona como acordeonero; abrió Los Vallenatos con Alí", afirmó al recordar el impacto que tuvo el tema en la carrera de los tres.
El propio Diomedes Díaz también reconoció en distintas oportunidades que Rafael Orozco fue uno de los primeros artistas en confiar en sus composiciones cuando apenas comenzaba a abrirse camino en la música. Aquella oportunidad permitió que su nombre empezara a ser conocido dentro del mundo vallenato antes de convertirse en intérprete.
La historia también guarda otro detalle que con el paso de los años terminó convirtiéndose en leyenda. Después del éxito de aquella grabación, Rafael Orozco comenzó a llamar a Diomedes "El Cacique de La Junta", un apodo que terminaría acompañándolo durante el resto de su carrera artística y que hoy hace parte de la historia del folclor colombiano.
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