A menudo, las canciones más festivas en las pistas de baile nacen de los rincones más sombríos del alma humana.
Este es el caso de 'La Cita', un éxito que el artista colombiano Galy Galiano inmortalizó en 1993 dentro de su álbum Solo Salsa, pero cuya raíz se remonta a una planificación fría y un desenlace fatal que pocos conocen.
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Aunque Galy la transformó en un fenómeno tropical, la pieza fue escrita originalmente a principios de los años 80 por el compositor Alejandro Jaén, inspirada en un hecho verídico que le fue narrado sobre un exitoso banquero.
La historia comienza con un hombre que disfrutaba de un matrimonio de casi dos décadas y la alegría de dos hijas. Sin embargo, la estabilidad se desmoronó tras una noche de bodas familiares donde su esposa, bajo los efectos del alcohol, dejó al descubierto su secreto más profundo.
Al registrar sus pertenencias, el esposo no halló un desliz pasajero, sino un tesoro de casi cien cartas que documentaban infidelidades sistemáticas con múltiples amantes. En ese instante, el hombre que conocía dejó de existir para convertirse en un estratega herido.
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En lugar de sucumbir a un arrebato de ira inmediata, el protagonista recurrió a la frialdad de su formación académica.
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Recordando sus clases en la Facultad de Economía, decidió que la pérdida era inevitable, pero que su ejecución debía ser metódica y calculada para obtener un "suspiro de alivio" para su alma.
Durante una semana, mantuvo la fachada de un hogar feliz mientras analizaba cada palabra y detalle de las cartas interceptadas para imitar la caligrafía y el tono de uno de los amantes.
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El plan consistió en un juego psicológico que duró meses. Haciéndose pasar por el otro hombre, el esposo mantuvo una correspondencia clandestina con su propia mujer, alimentando fantasías hasta citarla en un hotel.
La letra de la canción captura con precisión quirúrgica el momento en que ella entra a la habitación esperando un encuentro pasional y se topa con la realidad: "Pasa y siéntate, tranquilízate... Imagínate que yo no soy yo, que soy el otro hombre que esperabas ver".
La sorpresa de la mujer fue absoluta al descubrir que las manos que escribieron las cartas de amor no eran las de un amante, sino las de su propio esposo movido por los celos y la decepción.
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Según los relatos que inspiraron a Jaén, el hombre le pidió una última noche antes de marcharse para siempre, buscando cerrar un ciclo de dolor con una lección de dignidad amarga.
Sin embargo, el éxito comercial de Galy Galiano —quien ya era reconocido por ser el primer colombiano en ubicar tres canciones simultáneamente en los listados de Billboard en 1981— oculta el final más desgarrador de esta crónica.
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El banquero real no pudo soportar el peso de su propia estrategia; dos días después del encuentro en el hotel, su cuerpo fue encontrado junto a una nota póstuma donde pedía perdón a sus hijas y explicaba que su corazón simplemente no pudo resistir la pena.