El 19 de enero de 1995, el mundo del folclor colombiano se vistió de luto. Patricia Teherán, conocida y aclamada como la ‘Diosa del vallenato’, perdía la vida en un aparatoso accidente de tránsito cuando viajaba entre Barranquilla y Cartagena.
En ese momento, la artista de apenas 25 años se encontraba en la cúspide de su carrera, con éxitos como “Tarde lo conocí” resonando en cada rincón del país y abriendo caminos en un género históricamente dominado por hombres.
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Sin embargo, entre los escombros de aquella tragedia quedó una historia inconclusa: la de su hijo, Yuri Alexander Teherán Romero, quien para entonces era un bebé de tan solo cuatro meses de nacido.
Hoy, a sus 31 años, Yuri Alexander —quien también ha seguido los pasos de su madre en el canto— ha decidido enfrentar el obstáculo legal que le ha impedido, durante toda su vida adulta, recibir los beneficios económicos de la obra de su madre.
La razón del conflicto es tan simple como devastadora: debido a su muerte repentina, Patricia Teherán no alcanzó a registrar legalmente a su hijo.
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¿Por qué el hijo de Patricia Teherán no ha recibido un solo peso?
A pesar de que el parentesco es de conocimiento público en la industria y entre los seguidores de la artista, la ley exige pruebas formales. Tras el fallecimiento de Patricia, fue su abuelo quien realizó el registro inicial del menor.
Durante los primeros años, las sociedades de gestión reconocieron como beneficiaria a Delfina Romero, madre de la cantante, quien percibió algunas regalías hasta su propia muerte en 1998.
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Desde entonces, el flujo de recursos se detuvo abruptamente, quedando congelado en las entidades de gestión a la espera de un heredero legítimo debidamente acreditado.
Yuri Alexander explicó recientemente en diversas entrevistas que, aunque intentó realizar gestiones en el pasado, estuvo "mal asesorado", lo que impidió que los trámites llegaran a término.
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“A mis 31 años nunca he recibido regalías”, confesó con amargura, señalando que ha tenido que abrirse camino por cuenta propia a pesar de la inmensa fortuna cultural y económica que representa el legado de su madre.
Bajo la representación de la abogada Wendy Herrera, el proceso ha tomado un nuevo e irreversible rumbo. El objetivo primordial es un proceso de filiación ante un juez para que dicte una sentencia que lo certifique legalmente como hijo de Patricia Teherán.
Ante la imposibilidad de realizar una prueba de ADN convencional por el fallecimiento de la artista, la defensa se apoya en lo que la Corte Suprema de Justicia denomina "pruebas supletorias".
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Estas pruebas incluyen un archivo histórico contundente: fotografías, testimonios de familiares y colegas —como la acordeonera Lily Perluz—, y videos de conciertos donde la ‘Diosa’ aparecía visiblemente embarazada ante su público.
"Es fácil reconocerlo por su parecido con su mamá... al solo verlo sabemos que es hijo de ella", puntualizó Herrera.
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Una vez obtenida la sentencia, se procederá a la corrección del registro civil y a la posterior sucesión para vincularse formalmente con entidades como Acinpro y la disquera Codiscos.
El catálogo en disputa no es menor: incluye cerca de 50 canciones repartidas en cuatro álbumes, con himnos inmortales como “Amor de papel”, “Me dejaste sin nada” y “Enamórate de mí”.