La justicia brasileña condenó a prisión a Amanda Maria Souza, una mujer de 37 años que se hizo pasar por una niña de 12 años para convivir con una familia de acogida.
El fallo, dictado por el Tribunal de Justicia de Santa Catarina, en Joinville, pone fin a un engaño que se prolongó durante 14 meses y que generado comparaciones con la película de ficción La huérfana. Por este motivo, medios locales la han apodado la “Huérfana de Brasil”.
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¿Cómo era el engaño de Amanda Maria Souza?
Todo comenzó cuando Oliveira se puso en contacto con una organización dedicada a la atención de menores en situación de vulnerabilidad. Con la ayuda de un pastor de una iglesia, fue acogida por una familia bajo el nombre de “Gabriel” o “Gabriele”.
Durante más de un año, la familia asumió sus gastos de alimentación, vivienda y medicamentos, estos últimos destinados al tratamiento de las condiciones de salud que, según los reportes del caso, padecía.
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Para mantener la apariencia de una menor de edad, Amanda Maria Souza habría adoptado comportamientos infantiles, hablaba con una voz aguda y aniñada, bebía leche en biberón, utilizaba chupete y dormía con una manta de apego.
Para explicar su apariencia adulta ante la familia y la organización, aseguraba haber sido víctima de maltrato infantil y haber recibido hormonas de manera forzada, lo que supuestamente habría alterado su desarrollo físico. También afirmaba tener autismo.
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Las pruebas que descubrieron el engaño
El engaño comenzó a desmoronarse cuando familiares de los padres de acogida detectaron contradicciones en sus relatos. Durante la investigación posterior, la Policía Civil encontró en el teléfono de Amanda Maria Souza búsquedas en internet relacionadas con comportamientos asociados al autismo y técnicas para realizar dibujos infantiles con el propósito de generar vínculos emocionales.
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Las autoridades señalaron que este no habría sido un hecho aislado. Según la investigación, la mujer habría mantenido un patrón similar durante al menos 15 años y utilizado nombres como Gabriele, Karolina, Duda y Emily en diferentes regiones de Brasil, entre ellas Minas Gerais, Goiás, Ceará, Curitiba, Río de Janeiro y Nova Iguaçu.
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Entre los casos mencionados en la investigación figura el engaño a una trabajadora social en Belo Horizonte, en 2017, y a una nutricionista en Río de Janeiro, en 2023.
Tras ser detenida el 2 de junio en la vivienda de acogida, el Tribunal de Justicia de Santa Catarina la condenó el pasado 20 de agosto a un año, seis meses y diez días de prisión, además de cuatro meses y 18 días de detención bajo régimen semiabierto, por los delitos de identidad falsa y fraude.
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Aunque la acusada reconoció que mintió sobre su edad debido a un “vacío interno” y a su necesidad de recibir cuidados, negó haber tenido intención de estafar a las familias. Su abogado, Lúcio Sousa, sostuvo que este comportamiento habría sido un mecanismo de supervivencia después de que ella viviera en situación de calle y anunció que apelará el fallo ante instancias superiores.