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Chef del Bronx confesó cuánta plata cobraba por plato; cocinó carne humana

Óscar Rosas aseguró que personas de otros países llegaban al lugar para probar las preparaciones que, según dijo, le obligaban a cocinar.

Óscar Rosas habla de su experiencia en El Bronx
Chef del Bronx confesó cuánta plata cobraba por plato; cocinó carne humana
Foto: foto montaje realizado por La Kalle; imágenes de Conducta Delictiva y redes sociales

A casi diez años del desmantelamiento del Bronx, continúan apareciendo detalles sobre lo que pasó se vivía en este lugar. Tanto es así que, Óscar Rosas, conocido como el "Chef del diablo", rompió el silencio en el pódcast ‘Conducta Delictiva’ y habló sobre su participación forzada en una estructura criminal que incluía carne humana y tráfico de órganos.

Este comentó que inició su carrera como cocinero en reconocidos restaurantes de Estados Unidos, y terminó atrapado en la red de "Los Sayayines", la banda que controlaba el sector. Tanto es así que su llegada al Bronx comenzó de forma aparentemente inofensiva al ser invitado por un líder local apodado "El Mocho".

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Posteriormente, para este pódcast comentó de un restaurante clandestino que operaba en un túnel subterráneo, descrito como una antigua cañería donde apenas cabía una mesa de trabajo. Allí, bajo amenazas de muerte, Óscar Rosas debía preparar restos humanos.

El exchef reveló que estos platos, denominados "platos de blindaje", tenían un costo elevado: un millón de pesos por tan solo 250 gramos de carne. Estos servicios no eran para cualquier habitante de calle, sino que al lugar asistían clientes específicos, incluyendo ciudadanos extranjeros de origen japonés y tailandés.

¿Qué más reveló Óscar Rosas en esta entrevista?

De igual forma, mencionó que la preparación de la carne humana no buscaba un deleite gastronómico tradicional. "Todos los platos eran solo carne, no llevaban ni papa ni habichuela... eran marinadas", explicó Rosas. Y afirmó que el verdadero objetivo era espiritual.

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Tanto es así que se llegó a pensar que el consumo de esta carne otorgaba un "espíritu que lo protegía a usted". Por otro lado, explicó que la presión para cumplir con este deber era tan alto, que recordó que una vez intentó negarse a hacer esto y fue herido con armas y amenazado.

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"Usted lo cocina, o nos lo comemos a usted". Incluso fue obligado a probar sus propias preparaciones bajo amenaza. De igual forma, aseguró que el tráfico de órganos era una realidad paralela dirigida a clientes específicos, una práctica que durante años se consideró un rumor hasta la intervención oficial en 2016.

Llegó a mencionar que en este lugar funcionaba como un enclave de control total donde la explotación y la violencia permitían actividades de altísima gravedad, en especial por los grupos de control que habían en esos momentos. Finalmente, Óscar Rosas asegura haber rehecho su vida y se dedica a trabajar en procesos de rehabilitación para personas con adicciones.

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