Una reciente entrevista revivió el impacto en Colombia sobre lo que ocurría en el temido Bronx de Bogotá, una de las ollas más peligrosas del país y que fue intervenida en 2016, sacando a la luz un sin fin de situaciones que se vivían en esta calle del horror en la que, incluso, tenían como mascota a un cocodrilo que alimentaban con personas.
Ahora este tema se sacude con la versión que entregó un hombre que asegura que trabajó durante varios años como chef de los llamados 'Sayayines', quienes se encargaban de controlar todo lo que ocurría en esta calle. El relato del hombre devela que el consumo de carne humana hacía parte de los platos con los que se alimentaban masivamente a las personas del sector.
Óscar Rosas es el chef que aseguró haber sido retenido y obligado a cocinar para 'Los Sayayines’. En entrevista con el programa Los informantes, relató cómo pasó de trabajar en cocinas internacionales a permanecer encerrado en túneles subterráneos del sector conocido como 'La L'. “Era una cañería antigua de Bogotá, lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”, expresó el hombre al recordar que en este lugar también había presencia de personas provenientes del exterior.
Chef del Bronx contó detalles de los platos con humanos
Según su versión, en ese lugar no solo se traficaban drogas y armas, sino que también se practicaba el canibalismo de manera sistemática. el hombre contó que los cuerpos que le entregaban llegaban sin extremidades ni huesos y que, tras preparar parte de esa carne bajo amenaza, los restos eran triturados para elaborar lo que llamaban “sopa de manes”.
“Los sobrantes los convertían en sopa y se la daban a habitantes de calle; muchos no sabían que estaban consumiendo carne humana”, relató el chef, describiendo una práctica que —según dijo— terminó normalizándose dentro del entorno criminal.
De acuerdo con su testimonio, estas acciones no solo respondían a una lógica de intimidación, sino que también estaban asociadas a rituales de artes ocultas, mediante los cuales algunos integrantes de la organización buscaban supuestos beneficios o poder. Incluso, aseguró que dentro de esa dinámica violenta hubo disputas internas que terminaron con la muerte de quienes habían liderado el lugar.
De interés:
Durante años, este tipo de versiones fue considero un mito, sin embargo Julián Quintana, exdirector del CTI de la Fiscalía, confirmó los hechos y respaldó públicamente que durante las investigaciones se conocieron evidencias que apuntaban a hechos de extrema crueldad. Según explicó, agentes encubiertos que se infiltraron en la zona lograron obtener información sobre la manipulación de restos humanos y la existencia de un cocodrilo, así como tenencia de perros para acabar con personas.
Quintana dio veracidad a los rumores indicando que la investigación llevó a determinar que los cuerpos eran desmembrados y triturados, y que los restos se mezclaban con carne de animales para ocultar su origen antes de ser distribuidos como alimento entre personas del sector. La práctica hacía parte de una "cocina" que operaba en túneles y antiguas cañerías bajo tierra.
Las revelaciones apuntan a que el Bronx no fue únicamente un centro de expendio de drogas, sino también un escenario de tortura, homicidios y desapariciones. La red subterránea, descrita como un entramado de pasadizos y bodegas, funcionó durante años cometiendo infinidad de prácticas que hoy generan estupor.
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Aunque muchos de los crímenes aún están bajo investigación, los testimonios e informes oficiales han revelado las prácticas más repudiables en este sector al miles de personas ingresaban a diario, pero no todas salieron.