“No, por favor, no me hagan nada (...) No me hagan nada, yo ya me bajo, no me haga nada”, fueron las últimas palabras de Juan Pablo Vargas Becerra, de 26 años, antes de perder la vida en el norte de Bogotá.
El hombre, quien apenas llevaba tres días trabajando como conductor de una plataforma de transporte, fue víctima de un ataque captado por cámaras de seguridad en el sector de Villa Nidia, en la localidad de Usaquén.
En las grabaciones se observa cómo los delincuentes lo obligaron a descender de su vehículo, un Kia Picanto gris, y le dispararon. Aunque intentó huir tras recibir varios impactos, uno de los atacantes lo alcanzó y volvió a dispararle.
Antes de su muerte, la vida de Juan Pablo estaba marcada por el esfuerzo y el deseo de salir adelante. Era oriundo de Belén, Boyacá, y había llegado a Bogotá en busca de mejores oportunidades para sostener a su pareja y a su pequeña hija.
Durante varios años trabajó en una mina de carbón cerca de su municipio natal antes de decidir trasladarse a la capital. Su objetivo era ahorrar dinero para renovar su licencia de conducción de servicio público, ya que su padre, Pablo Vargas Cárdenas, planeaba dejarle la administración de una buseta que cubría la ruta Belén-Duitama a finales de este año.
Apenas un día antes, Juan Pablo Vargas participó en una caravana en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los conductores, una celebración que compartió con familiares y compañeros del gremio.
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¿Cómo murió Juan Pablo Vargas?
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Los hechos ocurrieron en la madrugada del 23 de julio, cuando Juan Pablo Vargas Becerra aceptó un servicio a través de una aplicación de transporte para recoger a dos pasajeros en el sector de El Codito.
Sin embargo, al llegar a la parte alta de Villa Nidia, los hombres revelaron sus intenciones. Tras atacar al conductor, huyeron en el vehículo que le habían hurtado.
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La rápida reacción de las autoridades permitió iniciar un operativo de persecución. Durante la fuga, los sospechosos perdieron el control del automóvil y terminaron volcándolo en el mismo sector de El Codito.
En el lugar, la Policía Metropolitana de Bogotá capturó a dos hombres, de 18 y 20 años, ambos de nacionalidad venezolana. Además de recuperar el vehículo, los uniformados incautaron una pistola con munición que, según las autoridades, habría sido utilizada en el crimen.
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Los capturados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación y enfrentan cargos por homicidio agravado, hurto y porte ilegal de armas. Durante las audiencias preliminares no aceptaron los cargos.
En Belén, Boyacá, familiares, amigos y habitantes del municipio despidieron a Juan Pablo con una multitudinaria caravana y una velatón, en las que pidieron justicia y una pronta condena para los responsables.
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La Alcaldía de Belén también rechazó lo ocurrido mediante un comunicado oficial, en el que expresó su solidaridad con la familia de la víctima y solicitó celeridad en el proceso judicial.