Juan Pablo Vargas Becerra tenía 26 años, era oriundo de Belén, Boyacá, y había llegado nuevamente a Bogotá con un objetivo muy concreto: trabajar durante algunos días para conseguir el dinero que necesitaba para renovar su licencia de servicio público.
El joven, quien en octubre próximo cumpliría 27 años, llevaba apenas tres días trabajando como conductor cuando realizó el que sería su último servicio el pasado miércoles.
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Su padre, Pablo Vargas Cárdenas, es conductor de buseta intermunicipal y durante los últimos días ha intentado comprender lo ocurrido con su hijo, mientras recuerda los planes que ambos tenían para los próximos meses.
Juan Pablo era el cuarto de cinco hermanos y, de acuerdo con el relato de su padre, era un joven trabajador que conocía el oficio de conducir.
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Aunque ya había manejado en Bogotá, no era una ciudad que disfrutara especialmente. La cantidad de vehículos, los trancones y el ritmo acelerado de la capital no eran precisamente de su agrado.
Aun así, regresó porque necesitaba trabajar. La idea era reunir el dinero necesario para renovar su licencia y, posteriormente, continuar con una actividad que conocía desde hace años: conducir la buseta familiar que cubría la ruta entre Belén y Duitama.
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“Él ahorita, apenas llevaba tres días de trabajo en Bogotá, ciudad en la que ya había conducido, pero que no le gustaba por la cantidad de carros y el estrés que se vive a toda hora en medio de los trancones, pero a la que le tocó retornar hace una semana porque necesitaba ganarse el dinero para renovar su licencia de servicio público”, contó su padre a EL TIEMPO.
El plan de Pablo Vargas era trabajar hasta diciembre y luego entregarle la buseta a su hijo para que fuera él quien continuara cubriendo diariamente el recorrido entre Belén y Duitama, una actividad que, según explicó, había permitido durante años sostener a su familia.
“Yo pensaba trabajar hasta diciembre en la buseta y se la iba a dejar para que él siguiera cubriendo a diario la ruta Belén-Duitama y Duitama-Belén, el trabajito que nos ha dado para sostenernos, criar nuestros hijos y educarlos”, agregó el padre de Juan Pablo.
Juan Pablo Vargas y los planes que tenía con su familia
Además de sus proyectos laborales, Juan Pablo era padre de una niña de seis años. Según el alcalde de Belén, Cabeto Pérez Díaz, el joven había viajado a Bogotá buscando una oportunidad para conseguir el sustento de su hija.
El mandatario aseguró conocer a la familia Vargas y recordó a Juan Pablo desde que era un niño. Para él, la noticia causó una profunda conmoción en el municipio boyacense, donde el joven era conocido por sus vecinos y allegados.
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“Nos tiene muy tristes porque uno conoce a esa familia y al muchacho desde que era un niño, de cómo estudió, de cómo se formó en valores y respeto, de cómo aprendió a trabajar”, señaló el alcalde de Belén, Boyacá.
La familia recibió la noticia durante la madrugada del miércoles. Pablo Vargas contó que fue otro de sus hijos, Andrés, quien lo llamó para informarle lo ocurrido. En ese primer momento, el padre solo recibió una versión inicial de lo que había pasado con Juan Pablo.
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“Que a Juan Pablo lo habían asesinado por robarle el carro del primo”, fue la información que recibió inicialmente, según relató.
Con el paso de las horas, las imágenes de una cámara de vigilancia comenzaron a circular ampliamente en redes sociales. El registro, que contaba con audio, permitió conocer los momentos previos al fallecimiento del joven y terminó llegando también al teléfono de su propio padre.
Estos son los dos extranjeros de 18 y 20 años qué asesinaron a sangre fría a conductor de aplicación al que le robaron su vehículo en Bogotá. La victima no se opuso y rogó por su vida, pero estos desgraciados le dispararon en múltiples ocasiones. Pasó en el Codito, Usaquen. pic.twitter.com/KbQI1Zaf1v
— Andisan (@whoisjuandc) July 25, 2026
De acuerdo con la información entregada sobre el caso, Juan Pablo había sido contactado para realizar un servicio de transporte desde el centro de Bogotá hacia el norte de la ciudad. El recorrido terminó en el sector de Villa Nidia, en la parte alta de la localidad de Usaquén, donde se produjo el ataque para quitarle el vehículo.
La investigación de las autoridades permitió ubicar posteriormente el Kia Picanto gris que había sido hurtado. El vehículo terminó volcado durante la persecución desplegada en la zona conocida como El Codito.
En medio del operativo fueron capturados dos hombres de 18 y 20 años. Las autoridades también reportaron la incautación de una pistola, un proveedor y cinco cartuchos que estarían relacionados con el caso.
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Los dos capturados quedaron a disposición de las autoridades competentes y deberán responder por los delitos que les sean atribuidos dentro de la investigación.
El cuerpo de Juan Pablo llegó a Belén el sábado y permaneció en la sala de velación de la Funeraria La Eternidad. Durante varias horas, familiares, amigos y habitantes del municipio se acercaron para acompañar a sus seres queridos.
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Este domingo, después del mediodía, el cuerpo fue trasladado hasta la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, ubicada a pocas cuadras de la funeraria. Allí se realizó una ceremonia especial de despedida antes de su traslado al cementerio.