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“Déjenme ayudar”: el niño de 13 años que dejó todo para auxiliar tras el terremoto

Juan Pablo Sánchez, el ‘Topito colombiano’, relató cómo dejó de vender dulces para ayudar a remover escombros y entregar mercados tras el fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Pereira.

El 'Topito colombiano', niño de 13 años que ayudó en la remoción de escombros tras el terremoto de magnitud 7,4 en Pereira
Juan Pablo Sánchez, conocido como el 'Topito colombiano', dejó su trabajo vendiendo dulces para colaborar en la remoción de escombros tras el terremoto en Pereira
Foto: Noticias Caracol y @AlcaldiadePereira

Juan Pablo Sánchez Espinel, un adolescente de 13 años conocido como el ‘Topito colombiano’, decidió salir de su casa para ayudar luego del fuerte terremoto que sacudió Pereira el pasado 10 de agosto. Su vivienda, ubicada en el barrio San Luis, resistió el movimiento, pero él quiso colaborar con quienes necesitaban apoyo.

El joven contó a Noticias Caracol que una alerta de Google en el celular Android de su mamá los avisó segundos antes del temblor. Después de comprobar que su familia estaba bien, salió a remover escombros y entregar mercados. “Es con lo que yo puedo ayudar a mi país”, afirmó al explicar por qué decidió dejar los videojuegos para apoyar.

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¿Cómo ayudó el ‘Topito colombiano’ tras el terremoto de Pereira?

La ayuda de Juan Pablo comenzó cerca de su casa, cuando vio el techo de una tienda desplomado. Después fue hasta el barrio Boston para verificar que su abuelita estuviera a salvo. Al encontrarla bien, se dedicó a limpiar los escombros de la vivienda junto a otros familiares.

Más tarde, el adolescente decidió trasladarse hasta Providencia, una de las zonas más afectadas. Su mamá le pidió entre lágrimas que no fuera, pero él consiguió una gorra, tapabocas y guantes que algunas personas entregaban en la calle. Así, se incorporó a las labores de apoyo junto a los equipos de emergencia.

“Déjenme ayudar, que esta situación no está para bobadas”, reclamó cuando algunos adultos intentaron apartarlo por su edad. En la entrevista con el medio anteriormente mencionado, explicó que golpeó placas con un mazo pequeño, utilizó una pala para llenar baldes y cargó ladrillos que debía abrazar para poder moverlos.

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La jornada más difícil ocurrió mientras buscaban a doña Leticia en Providencia. Juan Pablo participó en una cadena humana con la esperanza de encontrarla con vida. Sin embargo, la mujer fue localizada sin signos vitales. “La muerte de ella me dejó marcado, porque yo tenía esperanza de que ella saliera viva”, recordó el menor.

¿Qué hacía Juan Pablo antes de convertirse en el ‘Topito colombiano’?

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Antes del terremoto, Juan Pablo tenía un pequeño emprendimiento con el que vendía dulces. Sin embargo, decidió pausarlo para dedicar su tiempo a las labores de ayuda en las zonas afectadas. Para el adolescente, quedarse en casa jugando videojuegos no tenía sentido cuando podía colaborar.

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El joven también contó que estuvo sacando escombros de una edificación en San Luis y compró mercados para entregarlos a personas damnificadas, luego de recibir donaciones. Su intención, según explicó, nace de su deseo de ver nuevamente en pie los lugares donde creció.

“No quiero ver a mi país derrumbado, destruido, así como está. Duele ver el lugar donde creciste, asististe, al lugar que perteneces derrumbado”, expresó Juan Pablo durante la entrevista con el medio anteriormente mencionado.

¿Qué dijo la mamá de Juan Pablo sobre su ayuda?

Mientras Juan Pablo colaboraba entre los escombros, su mamá, Yadith Johana Espinel, pasó varias horas buscándolo desesperadamente por las zonas afectadas. Incluso pasó cerca de él sin reconocerlo, pues llevaba tapabocas y guantes y estaba mezclado entre integrantes de la Defensa Civil que atendían la emergencia.

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En la entrevista con el medio anteriormente mencionado, Yadith describió aquellas horas con una frase contundente: “fue el día más horrible de mi vida”. Pese al miedo, también respaldó la decisión de su hijo: “Si eso lo quiere hacer, yo estoy ahí para apoyar en lo que él decida”.

El esfuerzo físico también le pasó factura a Juan Pablo. Según relató, el polvo de las ruinas le provocó molestias en la nariz y fiebre, por lo que terminó bajo observación médica. “Me salieron hasta bultos en la nariz que me dolían. Eso hasta me dio fiebre”, explicó el adolescente.

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Pese a las dificultades, Juan Pablo mantiene su deseo de ayudar a otras personas y sueña con convertirse en bombero. La experiencia vivida en Providencia reforzó esa intención, mientras su familia continúa apoyando la vocación que el menor descubrió durante las labores de ayuda tras el terremoto.