En los últimos días, el nombre de Juliana Guerrero ha ocupado titulares y generado un amplio debate público. Sin embargo, la información que acaba de conocerse aporta nuevos elementos que amplían el alcance del caso.
Se trata de una serie de conversaciones de WhatsApp, audios, comprobantes de transferencias bancarias y testimonios que, según las investigaciones y las denuncias conocidas hasta el momento, revelarían el presunto funcionamiento de una red de corrupción orientada al favorecimiento irregular de contratos públicos.
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Estos documentos aportarían detalles sobre la forma en que se habrían coordinado acuerdos, gestionado pagos y establecido contactos para influir en procesos de contratación estatal.
Todo comenzó en el segundo semestre de 2024, cuando varios empresarios de regiones como Norte de Santander, Cesar, Valle del Cauca y Santander conocieron a las hermanas Guerrero.
Según las denuncias publicadas, estas mujeres se habrían ganado la confianza de los inversionistas con la promesa de facilitarles el acceso a jugosos contratos en entidades estatales.
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¿Cómo funcionaba la presunta red de corrupción de las hermanas Guerrero?
Los testimonios apuntan a que el solo hecho de tener una primera reunión con Juliana y su hermana Verónica Guerrero tenía un costo de un millón de pesos.
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Una vez establecido el contacto, Juliana se presentaba como la encargada de realizar las gestiones directas ante el Gobierno para asegurar las contrataciones.
A cambio de este "puente", se exigía un pago de 200 millones de pesos como anticipo y una comisión posterior del 10 % del valor total de cada proyecto adjudicado.
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Los chats revelan que las hermanas mencionaban tener influencia en entidades de alto nivel como los ministerios de Vivienda, Interior, Ambiente e Igualdad, además de la Agencia Nacional de Tierras y el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre).
Un detalle que ha generado mucha polémica es el uso de la expresión "jefe de jefes" en las conversaciones de WhatsApp.
Según los empresarios que denunciaron el caso, esta era la forma en que las hermanas se referían al presidente Gustavo Petro para darles tranquilidad sobre el avance de las gestiones y demostrar su supuesto poder.
Sin embargo, a pesar de los pagos, que sumarían más de 600 millones de pesos, los contratos nunca se concretaron y el dinero no fue devuelto.
¿Qué ha dicho el presidente Petro sobre el escándalo de Juliana Guerrero?
Ante la contundencia de las pruebas, el presidente Gustavo Petro no se quedó callado. A través de sus redes sociales, el mandatario fue enfático: "Si recibieron dinero deben devolverlo y colaborar con la justicia".
Petro sugirió que, de ser ciertos los hechos, los empresarios habrían sido víctimas de una estafa al creer que podían influir en el Gobierno mediante pagos indebidos.
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Incluso, el presidente pidió que todo el material probatorio sea entregado a la Fiscalía General de la Nación, que ya tomó cartas en el asunto.
El ente investigador abrió una investigación formal contra Juliana y Verónica Guerrero para verificar las irregularidades en la contratación pública.
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La Dirección Especializada contra la Corrupción ya ordenó las primeras labores de policía judicial para recolectar y analizar los chats y las consignaciones.
Es importante que sepas que Juliana Guerrero, a través de sus abogados, ha negado rotundamente todas las acusaciones, calificándolas de "injustas".
Ella asegura que nunca se ha reunido con contratistas o intermediarios para gestionar contratos. No obstante, este no es su único lío legal, ya que también enfrenta procesos por el presunto uso de un título profesional falso de la Universidad San José.
El caso sigue en desarrollo y las pruebas, que incluyen transferencias por Nequi y cuentas personales que las hermanas habrían empezado a usar tras desavenencias con un intermediario llamado David Trespalacios, están ahora bajo la lupa de la justicia.