El Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre) ha iniciado el proceso de cotización para fabricar la nueva moneda presidencial de la administración de Abelardo de la Espriella para el período 2026-2030. La pieza, que tradicionalmente se utiliza como obsequio protocolario para mandatarios y diplomáticos internacionales, ha encendido las redes sociales y el debate político debido a las extravagantes características de su diseño.
El pliego de condiciones técnicas del mercado de contratación pública detalla que la pieza tendrá un tamaño considerable de seis centímetros de diámetro y cinco milímetros de grosor, elaborada en bronce troquelado en 3D con un acabado en baño de oro antiguo. Sin embargo, lo que verdaderamente llama la atención es el simbolismo inyectado en su cara principal.
El anverso de la moneda estará dominado por una cabeza de tigre esculpida en alto relieve, decorada con resina esmaltada y portando unos llamativos ojos verdes esmeralda. Este felino, que representó la fuerza y la vigilancia durante la campaña electoral de De la Espriella, estará acompañado por la fachada de la Casa de Nariño, el lema oficial "Honor y lealtad" y las iniciales grabadas A.D.L.E. en la parte inferior.
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El reverso: Un homenaje inédito a la seguridad presidencial
La gran sorpresa de este diseño radica en su cara posterior. En un movimiento sin precedentes en la historia de las monedas institucionales de Colombia, el borde de la pieza llevará grabado el nombre de Carlos Andrés Caicedo, expolicía y actual jefe de la Jefatura para la Protección Presidencial, conocido públicamente por ser el escolta de máxima confianza del mandatario.
El centro del reverso complementará este homenaje con un relieve dedicado a las fuerzas de seguridad. Se incluirán las figuras de un operador táctico del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), una agente de protección ejecutiva y un prominente casco espartano dorado con penacho negro, un símbolo clásico de la resistencia y la disciplina militar.
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Tradición institucional frente a la polémica por personalismos
La emisión de estas piezas no es una novedad en el ámbito ejecutivo de Colombia. Gobiernos anteriores, incluidos los de Iván Duque y Gustavo Petro, ordenaron la creación de sus propias insignias de mano a través del Dapre para eventos de relaciones públicas y diplomacia. Es vital recordar que estas monedas no poseen poder de circulación legal ni valor comercial en el sistema bancario.
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A pesar de ser una práctica común, la oposición y diversos analistas critican que el diseño actual cruza la línea de lo institucional para convertirse en un objeto de promoción personal.
La sustitución de la firma presidencial completa por unas siglas de marca, sumada a la inclusión del nombre propio de un funcionario activo de su esquema de seguridad, marca un detalle inédito que ya divide opiniones en la opinión pública colombiana. El proceso de contratación avanza mientras los ciudadanos observan de cerca la excentricidad del nuevo símbolo del poder ejecutivo.
¿Tendrá valor económico o legal?
- No tiene poder adquisitivo: Esta pieza no es una moneda de curso legal (como las que emite el Banco de la República). No sirve para comprar, pagar bienes ni realizar transacciones financieras.
- Valor numismático o comercial: Al ser fabricada en Zamak o bronce con un baño de oro antiguo, su valor material intrínseco es bajo. Sin embargo, en el mercado de coleccionistas (numismática), estas piezas a veces adquieren valor de reventa con los años debido a su rareza o a la polémica de su diseño, pero no poseen un valor oficial establecido.
¿La pueden tener los colombianos?
- Distribución exclusiva: Al ser una moneda protocolaria o institucional gestionada por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), su entrega está estrictamente regulada.
- ¿Quiénes la reciben?: Se utiliza exclusivamente como un obsequio diplomático de cortesía. El presidente la entrega en actos oficiales a dignatarios extranjeros, embajadores, visitantes ilustres, altos mandos militares o personas que reciben un reconocimiento especial por parte del Gobierno.
- Acceso al público general: El ciudadano común no puede comprarla ni solicitarla. La única forma en que un colombiano particular podría tener una es que le fuera otorgada directamente por el mandatario en un evento protocolario, o bien, adquiriéndola años después si alguno de los portadores originales decide venderla a un coleccionista.