El médico especialista Alberto Cormillot explicó cuáles son algunas de las señales de alerta del autismo en niños que los padres pueden observar durante los primeros años de vida.
El doctor repasó diferentes etapas del desarrollo y señaló comportamientos relacionados con la comunicación, la interacción social y la adquisición del lenguaje que pueden justificar una evaluación profesional.
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Cormillot recordó además recomendaciones difundidas por APADEA, la Asociación Argentina de Padres de Autistas.
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El especialista hizo énfasis en un punto clave: identificar alguna de estas señales no significa que el niño tenga autismo.
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Sin embargo, sí puede ser una razón para consultar con un profesional que pueda revisar su desarrollo de manera integral.
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Las 7 señales de alerta para identificar autismo en niños
De acuerdo con lo explicado por el médico, existen determinados hitos del desarrollo que pueden llamar la atención cuando no aparecen en las edades esperadas.
- A los 6 meses: no expresar alegría.
- A los 9 meses: no compartir sonidos, sonrisas u otras expresiones de manera reiterada.
- A los 12 meses: no balbucear.
- A los 12 meses: no utilizar gestos como señalar, mostrar, alcanzar objetos o saludar con la mano.
- A los 16 meses: no decir ninguna palabra.
- A los 24 meses: no formular frases de dos palabras con intención comunicativa.
- A cualquier edad: perder el habla, el balbuceo o habilidades sociales que ya había adquirido.
La presencia de una de estas características no permite establecer por sí misma un diagnóstico.
La evaluación profesional debe tener en cuenta el desarrollo completo del niño y otros factores que pueden explicar determinadas diferencias.
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Otras características después de los 3 años
Durante la etapa preescolar y escolar pueden hacerse más evidentes algunas diferencias en la comunicación, el comportamiento y la respuesta ante estímulos.
Algunos niños pueden presentar dificultades para iniciar o mantener conversaciones de ida y vuelta. También pueden aparecer movimientos repetitivos, como el aleteo de las manos o el balanceo corporal.
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La necesidad de mantener determinadas rutinas puede ser otra característica. Para algunos niños, los cambios inesperados pueden generar un malestar importante.
También pueden existir respuestas particulares ante sonidos, luces, olores o texturas, además de intereses muy intensos o específicos.