“¿Ha sufrido daños o maltrato en su país de nacionalidad o de última residencia habitual?” y “¿Teme sufrir daños o maltrato al regresar a su país de nacionalidad o de residencia permanente?”.
Estas son las dos interrogantes que, de ahora en adelante, definen si empacas maletas para Disney o si te quedas con las ganas. Si tu respuesta a cualquiera de ellas es un rotundo "sí", prepárate para recibir una negativa inmediata en tu solicitud de visa de no inmigrante.
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La administración de Donald Trump, bajo la batuta del secretario de Estado Marco Rubio, ha lanzado una directiva que pone a sudar a más de uno en la fila del consulado.
No importa si vas por turismo, a quemarte las pestañas estudiando o con un contrato de trabajo temporal bajo el brazo; estas preguntas son ahora obligatorias y verbales.
El funcionario consular tiene órdenes estrictas: solo puede seguir con el trámite si escuchas un "no" salir de tu boca.
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Esta medida, que se filtró mediante un cable interno del Departamento de Estado, busca básicamente cerrar la puerta del asilo antes de que siquiera pongas un pie en suelo estadounidense.
Es un giro drástico en la forma en que se manejan las entrevistas. Antes, admitir que las cosas no iban bien en casa podía ser el inicio de un proceso de protección; hoy, es el punto final de tu sueño de viaje.
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Como bien lo ha dicho el equipo de Rubio, tener una visa es un privilegio, no un derecho que se hereda.
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Pero ojo, que aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. Muchos expertos ya están llamando a esto una "trampa" procesal. Imagina el dilema: si dices la verdad y admites que tienes miedo de volver a tu país, te niegan la entrada de inmediato.
Pero, si decides decir que "no" para obtener el beneficio y, una vez estando allá, intentas pedir asilo alegando temores, te podrías enfrentar a cargos por fraude de visa.
Y en el mundo de la inmigración, el fraude es como una mancha de aceite en una camisa blanca: casi imposible de quitar y suele llevar a la deportación o a sanciones permanentes.
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El panorama judicial también tiene su parte en este chisme diplomático. Resulta que un tribunal federal recientemente le bajó el pulgar a la idea de usar el término “invasión” para restringir el asilo en la frontera sur.
Como respuesta, el gobierno parece haber decidido reforzar los controles desde las mismas embajadas, interceptando cualquier intención de protección internacional mucho antes de que el viajero llegue a la ventanilla de migración en el aeropuerto.
Si tienes planeado viajar pronto, por ejemplo para el Mundial de 2026, no pienses que por ser un evento masivo te vas a salvar del interrogatorio.
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Las citas se están dando rápido, pero el filtro es más fino que nunca. Las visas de turismo (B2), negocios (B1), estudio (F) y los permisos de trabajo temporal están todos bajo la misma lupa.
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