El abogado Abelardo De La Espriella, el hombre que no traga entero y que siempre tiene una respuesta para todo, según él.
Pues resulta que en El Klub de La Kalle, el 'Tigre' abrió su corazón y habló de algo que muchos le critican: su paso del ateísmo a la fe. Y lo dijo sin rodeos, con esa seguridad que lo caracteriza: "Yo no creía en nada que la razón no pudiese explicar".
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Pero la vida te da sorpresas, y hace cinco años todo cambió para él. Abelardo confesó que su proceso de conversión no fue un capricho político, como dicen por ahí las lenguas de hacha, sino algo profundo que nació de la tragedia.
La muerte de Beatrice, la hermana menor de su madre que se crió con él y a quien quería como a una hermana, fue el detonante.
Ella era una mujer muy devota, y tras su partida, Abelardo empezó un camino de estudio de la Biblia y de entender que "la inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios".
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Lo más fuerte fue cuando contó lo que le pasó en la Basílica del Señor de los Milagros en Buga. Imagínate la escena: Abelardo frente al "negrito de Buga" original, ese que solo sacan cada seis años.
El hombre dice que no pudo ni rezar el Padre Nuestro porque se le cerró la garganta.
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"Empiezo a llorar como si abrieran una llave y yo no podía contenerme". ¡El "Tigre" llorando! Él mismo admite que no es un tipo llorón y que hasta le dio vergüenza que lo vieran así.
Pero lo que más le duele a Abelardo es que la gente no le crea. "A mí es el único tipo que se le ha negado la conversión", se quejó con un tono que mezclaba indignación y sarcasmo.
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Él se pregunta por qué, si en la Biblia hay tipos que hasta hacían cosas feas a los cristianos y se convirtieron, a él le cierran la puerta.
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"Increíble que quienes se dicen cristianos y creyentes le nieguen a una persona que ha tenido un proceso de conversión ese encuentro con Dios".
Tú tienes que entender que para él, esto no fue una decisión propia, sino que "lo decidió Dios". Dice que Dios dispuso que fuera ateo hasta los 40 para mostrarle el camino después.
Y para los que todavía tienen dudas, les mandó a decir: "¿Qué parte de que me convertí no entendiste hace 5 años? Si quieres traemos un tablerito y cogemos plastilina".
Abelardo hoy se siente un hombre guiado por la fe, y aunque le sigan dando palo, él sigue firme con su "negrito de Buga" y su proceso espiritual.
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