Edgar David Camacho, un niño mexicano de apenas 10 años que es conocido internacionalmente como 'David Da Vinci' y comenzó a sonar en el mundo de la tecnología, esto debido a que con un coeficiente intelectual (IQ) de 162, este niño se encuentra con un valor similar al de Albert Einstein.
Por otro lado, se conoció que la historia de Edgar David comenzó a atraer la atención pública durante la pandemia, un periodo en el que su familia notó que su ritmo de aprendizaje era significativamente distinto al de otros niños de su edad. Al punto que su familia le realizó exámenes para medir su coeficiente.
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Una vez se conocieron los resultados, Edgar comenzó a realizar sus estudios en el plano internacional en línea. Gracias a esto, puede avanzar según su propio nivel de conocimiento y no basándose en su edad biológica, y se conoció por la prensa local que el joven fortaleció su nivel académico, al punto que ya domina cuatro idiomas: español, inglés, francés y alemán.
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¿Qué más se conoció de ‘David Da Vinci’?
Medios de este país mencionaron que los intereses de 'David Da Vinci' están relacionados con áreas de estudio e investigación incluyen la inteligencia artificial, la computación cuántica y el desarrollo tecnológico general. De hecho, el menor ya se encuentra trabajando en proyectos propios, destacando el desarrollo de una aplicación enfocada en niños.
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A pesar de sus logros, Edgar ‘David Da Vinci’ mantiene una perspectiva sorprendentemente humilde y madura.Para un medio local, el niño expresó que no se considera un “genio” todavía. "Quizás yo sea un genio cuando tenga unos 70 o 60 años, cuando haya hecho algo por la humanidad", afirmó, además de pedir que todavía no se le comparé con los grandes genios.
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Por ahora comentó que el próximo paso en su formación académica será mudarse a Europa, específicamente a Alemania, donde se prepara para ingresar a una escuela de programación de alto nivel. El objetivo de este traslado es fortalecer sus conocimientos técnicos y continuar con su vertiginosa carrera académica en un entorno especializado.
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Es fundamental destacar que, a pesar de su extraordinario intelecto, Edgar David Camacho sigue disfrutando de las actividades propias de su infancia. Fuera de los algoritmos y la programación, el niño dedica tiempo a jugar, nadar y compartir con otros niños, manteniendo un equilibrio vital entre su capacidad intelectual y su desarrollo emocional.