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Temblor en Bogotá: por qué en el norte y Suba se sienten más los sismos que en el sur

Científicos del SGC explican por qué la interacción de placas tectónicas, las fallas geológicas y el suelo arcilloso hacen que los temblores se sientan más en el norte de Bogotá, Suba y Usaquén

 Gráfico científico que muestra cómo chocan las placas tectónicas y cómo el suelo arcilloso del norte de Bogotá amplifica las ondas sísmicas.
Diferencia geológica en Bogotá: El suelo arcilloso del norte amplifica las ondas sísmicas como una gelatina, mientras que la roca firme del sur amortigua la energía de los temblores.
/Foto: IA -

Cada vez que ocurre un sismo, los habitantes de la capital se hacen la misma pregunta: ¿por qué los temblores se sienten más en el norte de Bogotá y no en el sur?

Lejos de ser una simple percepción, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y los geofísicos explican que este fenómeno se debe a una combinación exacta entre la fuerza de las placas tectónicas, las fallas locales y la geología del suelo capitalino.

A nivel macro, Colombia está ubicada sobre tres grandes placas tectónicas en constante choque: la placa de Nazca, la del Caribe y la Sudamericana.

El proceso en el que la placa de Nazca se mete debajo de la Sudamericana se llama subducción, y es el responsable de liberar la gigantesca energía que sacude al país.

Puedes leer: ¿Tu ciudad está en riesgo? Las zonas con mayor amenaza de terremoto en Colombia
Toda esa energía acumulada viaja por la corteza terrestre y activa una red de fracturas subterráneas llamadas fallas geológicas.

Bogotá está influenciada directamente por el Sistema de Fallas Frontal de la Cordillera Oriental (muy cerca al Meta y el piedemonte llanero, donde ocurren muchos sismos) y es atravesada por estructuras internas como la Falla de Bogotá y la Falla de Río Tunjuelo.

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Cuando las ondas sísmicas de estas fallas viajan hacia la superficie de la ciudad, se encuentran con dos realidades subterráneas totalmente opuestas que dividen el comportamiento de la capital.

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Temblor en Bogotá: por qué en Suba y Usaquén se sienten más los sismos que en el sur
Temblor en Bogotá: por qué en Suba y Usaquén se sienten más los sismos que en el sur

La física detrás del norte y el sur de la ciudad

La razón por la que el movimiento es tan severo en Suba, Usaquén, Engativá y Teusaquillo se explica mediante la física de ondas y el efecto de sitio.

El norte y el occidente de Bogotá reposan sobre un antiguo lago seco compuesto por depósitos lacustres de arcillas muy blandas y húmedas.

Científicamente, cuando las ondas sísmicas pasan de la roca dura a estas capas de arcilla blanda, la velocidad de la onda disminuye, pero la amplitud de la onda sísmica aumenta drásticamente.

El suelo actúa como un amplificador natural (similar al comportamiento de una gelatina), haciendo que los sismos en el norte de Bogotá se sientan más largos, intensos y con fuertes movimientos de vaivén.

¿Por qué los temblores se sinten menos en el sur de Bogotá?

Por el contrario, localidades del sur y los cerros orientales, como San Cristóbal, Ciudad Bolívar o Usme, están asentadas directamente sobre roca firme o terrenos montañosos compactos.

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La roca sólida transmite la energía sísmica a gran velocidad pero sin aumentar su tamaño.

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Esto genera que el suelo en el sur de la ciudad amortigüe las ondas sísmicas con rapidez, dando como resultado un movimiento seco, corto y significativamente más suave para sus habitantes.

Gracias a la microzonificación sísmica, las autoridades y constructoras conocen estas diferencias, obligando a que los edificios del norte sigan normativas sismorresistentes estrictas para soportar esta amplificación natural del terreno.

El sur de Bogotá no está libre de peligro: La prevención debe ser igual en toda la ciudad

A pesar de que la roca firme del sur de la capital ayuda a amortiguar las ondas sísmicas, esto no significa que sus habitantes deban bajar la guardia en materia de prevención.

Un error común es pensar que estar sobre un suelo más sólido elimina el peligro.

Sin embargo, muchas zonas del sur y de los cerros orientales de Bogotá, como Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Usme, presentan terrenos con altas pendientes y problemas de erosión.

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Cuando ocurre un fuerte temblor, estas montañas pueden sufrir de remoción en masa o deslizamientos de tierra, un peligro secundario muy grave que puede afectar directamente a las viviendas construidas en las laderas, sin importar la dureza de la roca subterránea.

Además, la geología nos recuerda que el peligro no solo viaja desde el epicentro del sismo, sino que puede nacer debajo de nuestros propios pies.

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El sur de la ciudad se encuentra muy cerca de fracturas geológicas muy activas, como la Falla de Algeciras y el Sistema Frontal de la Cordillera Oriental, además de ser atravesado por la Falla de Río Tunjuelo.

Un sismo de gran magnitud originado a poca profundidad en estas fallas locales liberará una energía tan destructiva que sacudirá con violencia cualquier tipo de suelo.

Por esta razón, la cultura de la prevención, los simulacros de evacuación y el refuerzo de las viviendas autoconstruidas son tareas obligatorias y vitales para todos los bogotanos por igual.