Con 40 años de trayectoria y miles de entrevistas encima, este periodista colombiano Rafael Poveda ha visto de todo, pero hay una historia que todavía le eriza la piel y que compartió con lujo de detalles en El Klub de La Kalle.
Imagínate estar sentado frente a un hombre responsable de haber acabado con la tranquilidad de 36 personas, y que en un segundo, seas tú quien termine inmovilizado.
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Todo ocurrió durante una de sus famosas grabaciones para sus proyectos audiovisuales. Rafael, siempre buscando la verdad y el realismo, decidió llevar una soga comprada en una ferretería para que el entrevistado, apodado Lucho, explicara la técnica que usaba con sus víctimas.
Lo que empezó como una demostración técnica de cómo este sujeto amarraba a las personas contra un palo, conectando el cuello con los pies para forzar una situación límite, terminó de forma muy personal para Poveda.
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En plena entrevista, Rafael se sentó en la silla y dejó que el hombre procediera. En un abrir y cerrar de ojos, el periodista se vio atrapado.
"Me tenía así en la silla pues en una silla y me dio como no sé si claustrofobia hermano", confesó en el programa de La Kalle.
El ambiente se puso tan pesado que el propio Poveda, acostumbrado a manejar las emociones más fuertes, sintió que el control se le escapaba. La tensión era real, palpable, y el instinto de supervivencia se activó de inmediato.
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Mientras estaba allí, amarrado y sintiendo la mirada del sujeto, Rafael tuvo que pedir que se detuviera. En la entrevista recordó sus palabras exactas: "yo le decía 'Parica suélteme ya Lucho suélteme suélteme ya ya'".
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Fue un instante donde la línea entre el reportaje y el peligro se borró por completo. A pesar de estar acompañado por el perfilador Belisario Valbuena y su equipo de producción, el riesgo de que el hombre reaccionara de forma impulsiva estaba ahí.
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Haciendo una autocrítica sobre su valentía, Poveda no ocultó que se expuso demasiado aquel día. "Yo sí soy bien irresponsable u claro dio mucha papalla demasiada", admitió frente a los micrófonos de La Kalle.
A pesar de los premios Emmy y de haber entrevistado a personajes de la talla de Garavito, este episodio con la soga le recordó que, en este oficio, un segundo de "papaya" puede ser definitivo.
Al final, lo que queda es una anécdota que hoy tú puedes leer como un ejemplo de hasta dónde llega la pasión por contar una historia, pero que para él fue el momento en que sintió que el nudo de la realidad estaba apretando más de la cuenta.
Mira la entrevista completa: