Colombia arrancó marzo con un movimiento inesperado bajo sus pies. En la madrugada de este domingo 1 de marzo de 2026, un fuerte temblor de magnitud 5.3 sorprendió a miles de ciudadanos que apenas comenzaban su jornada.
Algunos aún dormían; otros ya se preparaban para salir de casa cuando sintieron el leve —y en ciertos lugares no tan leve— sacudón que activó la conversación en redes sociales y grupos familiares.
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De acuerdo con el boletín actualizado del Servicio Geológico Colombiano, el evento sísmico ocurrió a las 5:12 a. m. (hora local). El epicentro se localizó a 13 kilómetros del municipio de Salazar, en el departamento de Norte de Santander, con coordenadas latitud 7.71 y longitud -72.91.
La profundidad fue de 179 kilómetros, un dato clave que explica por qué el movimiento pudo sentirse en diferentes zonas sin que, hasta el momento, se reporten afectaciones graves.
Detalles del temblor que despertó al país
El informe técnico del temblor señala que, pese a su magnitud de 5.3, la considerable profundidad influyó en la forma en que se percibió el movimiento.
Habitantes del nororiente colombiano reportaron haber sentido el sismo con mayor claridad, especialmente en municipios cercanos al epicentro en Norte de Santander.
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Sin embargo, los reportes ciudadanos no se limitaron a esa región. En plataformas digitales, usuarios en Bogotá aseguraron haber percibido el leve balanceo en edificios y viviendas.
Aunque en la capital no se registraron emergencias asociadas al evento, el temblor se convirtió rápidamente en tendencia digital, con mensajes de sorpresa y llamados a la calma.
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El Servicio Geológico Colombiano recordó que la información contenida en sus boletines puede estar sujeta a cambios conforme se analizan con mayor detalle los datos recopilados por las estaciones sismológicas.
¿Por qué este temblor se sintió en varias ciudades?
Colombia se encuentra ubicada en una zona de alta actividad sísmica debido a la interacción de varias placas tectónicas, lo que hace que eventos como este temblor no sean inusuales.
La profundidad de 179 kilómetros clasifica el movimiento como un sismo intermedio, lo que permite que la energía se propague a mayores distancias.
Especialistas explican que, aunque la magnitud fue significativa, la profundidad ayudó a disminuir el impacto en superficie. Aun así, la percepción del temblor depende también del tipo de suelo, la estructura de las edificaciones y la ubicación exacta de cada ciudad frente al epicentro.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre daños estructurales ni personas lesionadas. No obstante, recomiendan mantener activos los protocolos de prevención y revisar los planes familiares de emergencia.
El inicio de marzo deja claro que Colombia sigue siendo un territorio dinámico desde el punto de vista geológico. Este temblor de 5.3 no solo movió la tierra, sino también la conversación nacional, recordando la importancia de estar preparados y de consultar siempre fuentes oficiales para evitar la desinformación.
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