Imagínate que llegas a casa después de una larga jornada laboral y, justo en la entrada de tu edificio, te recibe ese perrito o gatito que siempre merodea por las zonas comunes.
Muchos residentes ya les ofrecen comida o un rincón para dormir, pero a veces estas acciones generan roces con la administración. Sin embargo, esto está por cambiar drásticamente.
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Una "victoria" se asoma para los amantes de los animales en la propiedad horizontal, gracias a una nueva iniciativa legislativa que no solo busca proteger a los seres sintientes, sino también premiar el corazón de oro de los propietarios bondadosos en los conjuntos residenciales.
Un respiro legal para los amantes de los animales en los conjuntos
El Proyecto de Ley 007 de 2024 ya ha superado con éxito su primer debate en el Senado de la República. Esta propuesta tiene como objetivo principal modificar la Ley 675 de 2001 para garantizar una convivencia armónica entre humanos y animales dentro de la propiedad horizontal.
Lo más emocionante es que el proyecto busca validar y proteger legalmente las acciones de quienes deciden refugiar, alimentar o atender a animales domésticos de compañía que lleguen a las zonas comunes y no tengan un cuidador identificado.
Según el artículo 3 de este borrador, estas acciones de protección deberán ser respetadas y permitidas por la administración, los residentes y los visitantes.
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Esto significa que, siempre que no existan conceptos sanitarios o ambientales en contra, ayudar a un animal desamparado dejará de ser motivo de conflicto para convertirse en un acto respaldado por la ley en los conjuntos. El fin último es prevenir conflictos internos y evitar que los animales queden en situaciones de riesgo innecesario.
Beneficios y responsabilidades: lo que debes saber en tus conjuntos
Pero, ¿en qué consisten esos premios o beneficios para los residentes bondadosos? La propuesta plantea que la asamblea general de copropietarios tenga la facultad de otorgar beneficios de cualquier naturaleza a quienes realicen labores de protección animal.
Esto podría traducirse en incentivos decididos por la propia comunidad. Además, se abre la puerta a la creación de un fondo específico destinado a costear la alimentación, esterilización o el albergue de los animales que se refugien en el predio.
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Para que estos beneficios y la destinación de recursos sean una realidad, se requerirá el voto favorable de la mitad más uno de los dueños representados en la sesión de la asamblea.
No obstante, no todo es recibir; la ley también establece deberes claros. Si un residente decide acoger formalmente a un animal, tiene la obligación de registrarlo ante la administración de los conjuntos. Este registro será entregado posteriormente a las alcaldías municipales o distritales.
Es importante recordar que quien asuma el cuidado del animal también asumirá la responsabilidad por cualquier daño o perjuicio que este pueda ocasionar a personas, bienes u otros animales dentro de la copropiedad.
El incumplimiento de estas normas de registro podría acarrear sanciones según el reglamento interno. Por ahora, el proyecto debe superar tres debates más en el Congreso para convertirse en una realidad definitiva, pero el panorama es muy alentador para los defensores de los animales en los conjuntos de todo el país.