Los terremotos son fenómenos naturales impredecibles que pueden ocurrir en cualquier momento. La clave para minimizar los riesgos y proteger tu vida no radica en el pánico, sino en la preparación previa y en la capacidad de reacción inmediata.
Conocer las acciones exactas que debes ejecutar marca la diferencia entre la seguridad y el peligro latente. A continuación, te presentamos los tres pasos fundamentales que te harán sobrevivir a un terremoto.
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1. Prepárate antes de que tiemble la tierra
La prevención es la herramienta más poderosa contra los desastres sísmicos. El primer paso para asegurar tu supervivencia ocurre mucho antes de que el suelo comience a moverse.
Es indispensable que identifiques las zonas seguras dentro de tu hogar, escuela o lugar de trabajo. Estas áreas suelen estar alejadas de ventanas, espejos, objetos colgantes y muebles pesados que puedan colapsar.
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Asimismo, organiza un plan de evacuación familiar y asegúrate de que todos los integrantes lo conozcan a la perfección. Prepara una mochila de emergencia accesible que contenga agua embotellada, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios, linterna, radio de pilas y copias de documentos importantes.
Fijar los muebles altos a la pared también evitará accidentes graves durante la sacudida.
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2. Agáchate, cúbrete y sujétate durante el sismo
Cuando el movimiento comience, la regla de oro internacional es clara: "Agáchate, Cúbrete y Sujétate". No intentes correr hacia el exterior mientras el suelo se mueve, ya que la mayoría de las lesiones ocurren cuando las personas intentan desplazarse y son golpeadas por escombros o caídas.
Primero, agáchate e híncate de rodillas para evitar que el sismo te tire al suelo. Luego, busca refugio debajo de una mesa resistente o un escritorio firme.
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Si no hay muebles cerca, cúbrete la cabeza y el cuello con tus brazos mientras te resguardas junto a una pared interior. Finalmente, sujétate firmemente de tu refugio hasta que el temblor cese por completo. Mantener la calma en este lapso evitará decisiones precipitadas y peligrosas.
3. Evacúa y verifica el entorno después del movimiento
Una vez que el sismo principal termine, el peligro no ha desaparecido por completo debido a las posibles réplicas. El tercer paso consiste en iniciar una evacuación ordenada hacia un punto de encuentro previamente establecido al aire libre, lejos de cables eléctricos, postes o fachadas dañadas.