La final del Desafío Siglo XXI sumó un nuevo episodio de tensión cuando Rata y Valentina fueron sorprendidos incumpliendo una de las reglas más claras de esta última etapa. En medio de la travesía rumbo a Cartagena, la producción los detuvo para que leyeran el reglamento tras detectar que habían pedido ayuda utilizando un dispositivo móvil.
El momento ocurrió cuando la pareja avanzaba confiada en la ventaja que había conseguido en la primera parte de la prueba física. Sin embargo, todo se frenó cuando fueron llamados por la organización del programa para explicarles que ese tipo de contacto estaba prohibido. La norma es directa: durante el recorrido final, los participantes deben resolver su desplazamiento sin llamadas ni mensajes externos, únicamente con apoyo obtenido de forma presencial en el camino.
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Según lo mostrado en pantalla, Valentina fue quien realizó el contacto, específicamente con pidiendo ayuda a su mánager, con la intención de viralizar un contenido. Aunque el objetivo era avanzar más rápido, la acción fue considerada una falta al reglamento, ya que se trataba de un apoyo indirecto que les daba una ventaja frente a Zambrano y Miryan.
¿Rata y Valentina expulsados?
Como castigo, la producción les impuso una sanción inmediata: un retraso de una hora en la salida. En una carrera donde cada minuto pesa, el golpe fue fuerte. Esa hora detenidos significó perder buena parte de la ventaja inicial que habían obtenido en el Box Negro.
La escena fue tensa. Rata y Valentina escucharon atentos mientras se les recordaba que cualquier nuevo incumplimiento tendría consecuencias mayores. La advertencia fue clara: si vuelven a cometer otro error durante la travesía, la expulsión será automática.
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Zambrano y Myrian toman ventaja
Con esta sanción, el panorama cambió por completo. Zambrano y Miryan, que venían detrás, recibieron una oportunidad inesperada para recortar distancia. Aunque no recibieron beneficios directos, el simple hecho de saber que sus rivales estaban detenidos durante una hora los puso nuevamente en carrera por el título.
El uso del celular se convirtió así en uno de los puntos más delicados de esta final. La producción insistió en que la última fase del Desafío no solo mide fuerza física, sino capacidad para respetar las reglas en un entorno real, donde el impulso de pedir ayuda por medios digitales puede jugar en contra.
Desde ese momento, la presión sobre Rata y Valentina se duplicó. Ya no solo debían correr contra el tiempo, sino evitar cualquier decisión que pudiera interpretarse como una nueva infracción.