Simon Hackett era conocido en su círculo como un hombre lleno de energía, una figura protectora para su hermana Alicia y alguien que disfrutaba de la vida con normalidad.
Sin embargo, una noche de septiembre de 2015 en los alrededores del Buttershaw Lane Working Men's Club, en Bradford, esa realidad se detuvo de forma abrupta.
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Un encuentro con un joven de 20 años, identificado como Jordan Docherty, terminó en un fuerte impacto en el rostro de Simon que lo envió directamente al suelo.
Ese instante no fue un simple altercado de una noche de fiesta. El daño neurológico fue inmediato y severo, provocando un traumatismo craneoencefálico que obligó a los médicos a tomar medidas extremas para intentar salvarlo, incluyendo la remoción de una parte de su cráneo para aliviar la presión cerebral.
A partir de ese momento, el reloj de Simon Hackett se detuvo en un estado de dependencia total: no volvió a caminar, perdió la capacidad de hablar y su alimentación debía realizarse estrictamente a través de una sonda.
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Durante los siguientes siete años, el entorno de Simon se transformó en pasillos de hospital y centros de cuidados especializados.
Su familia, especialmente su hermana Alicia Manners, enfrentó una rutina marcada por la atención permanente y la esperanza de una mejoría que las secuelas físicas y cognitivas hacían casi imposible.
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Mientras tanto, la justicia seguía su curso inicial. En 2016, Docherty admitió su responsabilidad por causar lesiones graves y recibió una condena de cuatro años en un centro de detención juvenil, de los cuales solo cumplió 18 meses antes de quedar en libertad.
La historia dio un giro definitivo en abril de 2022. Tras años de luchar contra complicaciones derivadas de su estado, Simon contrajo una bronquitis neumonía que le causó la muerte.
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Este hecho permitió a las autoridades británicas reabrir el expediente bajo una nueva luz legal, vinculando directamente el deceso con las lesiones sufridas aquel septiembre de 2015.
Tras un proceso de cuatro años para demostrar médicamente esta conexión, se llegó a una nueva resolución en el Tribunal de la Corona de Leeds en marzo de 2026.
Jordan Docherty, quien ya contaba con antecedentes por un incidente similar ocurrido en 2021 contra otro hombre, se declaró responsable de este desenlace involuntario.
La nueva sentencia dictada fue de 15 meses de prisión adicionales. Para Alicia Manners, esta cifra no logra compensar el tiempo que su hermano pasó sufriendo ni el vacío que dejó en su familia, describiendo el resultado como algo que no refleja la gravedad de lo ocurrido durante todos estos años.
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Hoy, el nombre de Simon Hackett sigue resonando, pero no en los tribunales, sino en las aulas de clase.
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Alicia Manners, quien se desempeña como subdirectora en una academia secundaria, ha decidido canalizar su experiencia dando charlas a miles de jóvenes en Yorkshire sobre los peligros de este tipo de agresiones físicas impulsivas.
A través de estos encuentros en más de 20 escuelas, busca generar conciencia para evitar que otras familias atraviesen el largo proceso de cuidados y la espera legal que marcó su propia vida.
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