La mañana del lunes 20 de abril de 2026 parecía una jornada habitual de exploración para los cientos de turistas que recorrían la calzada de los muertos en Teotihuacán.
Sin embargo, antes del mediodía, el ambiente de paz de este sitio ancestral se transformó en un escenario de tensión absoluta. Un joven de 27 años, identificado como Julio César Jasso Ramírez, llegó al recinto no para admirar la arquitectura, sino para ejecutar un plan que había diseñado con antelación.
Puedes leer: Giro en caso de hermanas fallecidas en Barranquilla; autores serían menores de edad
Jasso, originario del estado de Guerrero, arribó al lugar tras hospedarse en hoteles cercanos y realizar visitas previas de reconocimiento.
Para su aparición en la Pirámide de la Luna, eligió una vestimenta que no era casual: pantalón negro y camisa de cuadros, un atuendo que los investigadores vinculan con sucesos ocurridos fuera de nuestras fronteras hace décadas.
Al escalar el basamento, portaba una mochila que escondía un revólver calibre. 38 especial y más de cincuenta cartuchos útiles.
Te puede interesar
El reloj marcaba las 11:20 a. m. cuando las autoridades recibieron la primera alerta sobre un sujeto que amagaba a civiles en lo alto de la construcción. Durante unos 25 minutos, el pánico se apoderó de quienes estaban cerca.
Imágenes captadas por los presentes muestran al individuo deambulando con el rostro cubierto, lanzando advertencias y exigencias a un grupo de personas que yacían en el suelo de la pirámide.
Publicidad
En medio de la confusión, se escucharon múltiples detonaciones; catorce en total, según los reportes posteriores.
Puedes leer: Pastor que accedió a su hijastra se lamenta de que la joven se le escapara: "Soy experto"
Publicidad
El saldo de este inusual evento fue de una mujer de nacionalidad canadiense que perdió la vida en el sitio y trece personas más con diversas lesiones.
Entre los afectados se encontraban ciudadanos de Estados Unidos, Colombia, Rusia, Brasil y los Países Bajos.
Es importante notar que muchas de las heridas no fueron causadas por proyectiles, sino por caídas accidentales mientras los visitantes intentaban descender apresuradamente por las empinadas escaleras del templo para ponerse a salvo.
La respuesta de las fuerzas de seguridad fue descrita como inmediata. Elementos de la Guardia Nacional escalaron la pirámide y lograron herir al agresor en una pierna para tratar de neutralizarlo.
Puedes leer
Al verse acorralado y sin salida, el joven decidió poner fin a su propia existencia utilizando su arma antes de que pudieran detenerlo formalmente.
Las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México han revelado que este no fue un acto impulsivo ni vinculado a grupos organizados.
Publicidad
Se trataba de una acción solitaria motivada por una tendencia psicológica a imitar eventos violentos famosos de otros países, específicamente uno ocurrido en una escuela de Estados Unidos en 1999.
Entre las pertenencias del sujeto se hallaron escritos y manuscritos donde expresaba tener una "inspiración más allá de la tierra" para llevar a cabo este acto, además de literatura alusiva a agresiones históricas.
Publicidad
A raíz de este suceso, que la presidencia calificó de inédito en la historia de las zonas arqueológicas del país, se ha ordenado un despliegue masivo de seguridad.
Ahora, más de 300 elementos resguardan el área y se implementarán controles más estrictos de acceso, incluyendo revisiones preventivas y patrullaje cibernético para detectar posibles amenazas futuras.
Ante la cercanía del Mundial de Fútbol, las autoridades han enfatizado que los protocolos de seguridad están reforzados y que la integridad de los visitantes en destinos turísticos es una prioridad absoluta.