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Denuncian que sacerdotes de Medellín le pagaban a los niños que abusaban para que no dijeran nada

Cientos de internautas repudiaron el hecho y criticaron a la Iglesia Católica por no dejar que los sacerdotes sean juzgados como una persona del común, pues muchos se han librado de pagar por los crímenes cometidos.

Sacerdote
Sacerdotes de Medellín le pagaban a los niños que violaban para que guardaran silencio
Foto de referencia sacerdote / Pixabay

El periodista Juan Pablo Barrientos, reveló por medio de su libro ‘Dejad que los niños vengan a mí’, las denuncias de algunos niños y padres que afirmaron haber recibido dinero por parte de los sacerdotes de la Iglesia Católica de Medellín para que no dijeran nada por todos los abusos a los que eran sometidos.

La publicación que fue hecha a través de Vorágine reveló algunos de los tantos casos en donde no solo especificó los nombres completos de los sacerdotes de la Arquidiócesis de Medellín que se aprovecharon de estos pequeños, sino también el montó que recibían los padres de los niños por callar.

El primero de los sacerdotes denunciado fue sobre Roberto Antonio Cadavid Arroyave, de 61 años, un religioso que según el periodista, se aprovechó de su cargo como párroco y rector de una institución para violar a monaguillos y estudiantes.

El pederasta más conocido de Medellín, encubierto por el actual arzobispo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Tobón Restrepo, es Roberto Antonio Cadavid Arroyave, de 61 años, quien fue párroco y rector siete años, entre 1998 y 2005, de la parroquia y del colegio de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en el barrio Niquía, en Bello. Un cargo todopoderoso que Cadavid usó para abusar de sus monaguillos y sus estudiantes”, dijo.

Según una fuente protegida de Vorágine, la Arquidiócesis le entregó doscientos millones de pesos en efectivo, a una de sus víctimas en una mochila, luego de amenazarlo con hacer pública la noticia.

Asimismo, el cura tuvo que abandonar ese lugar por un tiempo, ya que había sido amenazado por la familia de una víctima, luego de que se enterasen que había violado al pequeño.

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Pero eso no es todo, el periodista aseguró que el entonces arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, negoció el silencio de otro de los niños que el cura recién había violado.

De acuerdo con Barrietos, la iglesia negociaba con los padres de los niños abusados una cantidad de dinero para así evitar que estos revelaran todo públicamente, limpiando así el nombre de la Iglesia y continuando con los aberrantes casos, pues a pesar de los increíbles montos que tenían que darles a las familias, continuaban cometiendo los abusos.

Otros de los sacerdotes mencionados por el periodista es Álvaro Pimienta Restrepo, un párroco desde el 17 de febrero de 2020, que silenció a su víctima de tan solo 14 años con una suma de 200 millones de pesos para sus estudios superiores, que luego tenía que devolverle.

Lo increíble del caso, es que el hombre sigue ejerciendo su vocación según el periodista aún con mujer, hija e incluso nieta.

“La Arquidiócesis de Medellín asegura que no ha recibido ninguna denuncia contra el religioso, quien comparte su trabajo sacerdotal con su esposa, una hija y una nieta”, dijo.

Por su parte, el hombre dice no negar ni confirmar ninguna de las acusaciones.

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No niego ni confirmo”, expresó.

Pero hay no termina, pues Barrietos también mencionó al sacerdote Hernando Antonio Pulgarín Agudelo, quien abusó de una monaguilla de la parroquia en la que trabajaba.

Por si fuera poco, el hombre la dejo embarazada. Sin embargo, la Arquidiócesis la silenció con la promesa de una finca de 300 millones de pesos para la cual puso dinero el anterior arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, quien dijo haberlo ayudado con la suma por pesar, ya que el religioso no tenía recursos para esta transacción.

Finalmente, está el caso del sacerdote Juan Carlos Muriel Figueroa, un párroco en Moravia, desde junio de 2001 hasta noviembre de 2007, que abuso de una niña, quien fue supuestamente suspendido, porque realmente lo cambiaron de iglesia por cuatro años y posteriormente después de un tiempo de oración y penitencia retomó sus labores eclesiales en donde estaba.

Según el periodista, a la familia de la menor se le pagó una suma de 200 millones de pesos para limpiar nuevamente a la Iglesia Católica.

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