Si creías que hacer periodismo de alto impacto era solo prender una cámara y ya, te cuento que Rafael Poveda te daría una clase magistral de lo contrario.
En su reciente visita a El Klub de La Kalle, el experimentado periodista reveló los hilos que movió para conseguir una de las entrevistas más buscadas: la de Marcela Reyes tras los sucesos que rodearon a B King. Y no, no fue suerte; fue pura estrategia de "vieja guardia".
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Todo empezó con un viaje relámpago a Medellín. Rafa, como le dicen de cariño, no se fue solo con sus preguntas, sino con un equipo que él mismo describe como su "brazo derecho".
Mientras él aterrizaba en avión, su equipo de producción se movía por tierra para llegar al corazón de la noticia. La meta inicial no era Marcela, sino la familia de B King.
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Poveda tiene claro que para llegar a la fuente más difícil, primero debes ganarte el corazón de su entorno. "Lo que tienes que hacer es llegarles a ellos como le llegas a un familiar", confesó en la entrevista con el equipo de La Kalle.
El secreto, según relata, está en el respeto y en no invadir con tecnología desde el minuto uno. Rafa entró al apartamento de la mamá y la hermana del artista, las escuchó, las abrazó y compartió con ellas sin el afán del registro.
"Este micrófono no lo puedes prender inmediatamente tienes que estar con ellos... que te muestren fotos". Esa conexión humana fue la que generó la confianza necesaria para que ellas hablaran maravillas de él.
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Pero aquí viene el giro que te va a encantar. Marcela Reyes, la pareja de B King, le había cancelado la cita inicialmente. Muchos periodistas se habrían rendido y regresado a Bogotá con las manos vacías, pero Rafa aplicó la escuela de los grandes.
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Aprovechó que ya estaba con la familia y que la química era total. Se tomó unas fotos con ellos y se las mandó directamente a la encargada de prensa de Marcela con un mensaje cargado de cercanía:
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"Marce, ellos me hablaron muy bien de ti anoche, muy bien, y me dijeron: 'Mañana te espero a las 11 de la mañana'".
Esa presión sutil, pero elegante, surtió efecto. Marcela no tuvo más remedio que ceder ante un periodista que ya se había "metido" literalmente en la casa de sus seres queridos.
Poveda lo tiene claro y lo dice con la autoridad de quien lleva 40 años en esto: "A mí no me cancela una entrevista, no, aquí yo la voy a buscar".
Recordó que en sus tiempos de reportería pura, si no lo dejaban entrar, se metía por el techo si era necesario, una disciplina que le enseñó su mentor Yamid Amat, quien no aceptaba contenidos flojos.
Al final, la perseverancia y el trato "chévere" con la gente fueron las llaves que abrieron esa puerta que parecía cerrada bajo llave.
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Mira la entrevista completa: