La jornada electoral de este domingo 8 de marzo de 2026 dio un vuelco inesperado cuando las manecillas del reloj marcaron las 4:00 de la tarde.
Mientras gran parte del país comenzaba a respirar con tranquilidad al cierre de las mesas, en el departamento del Meta la situación se transformó en un escenario de alta tensión que obligó a poner en pausa el ejercicio democrático.
El punto crítico se localizó en la zona rural de La Macarena, específicamente en el puesto de votación de Puerto Lozada, donde la tranquilidad se rompió de forma abrupta, así lo informó Pulzo.
Justo en el instante en que los jurados se disponían a iniciar el procesamiento de los datos, un grupo cuya identidad todavía es un misterio para las autoridades locales comenzó un hostigamiento directo contra la estructura donde se encontraban las urnas.
Los relatos que llegan desde la zona son impactantes: los testigos electorales y los encargados de las mesas tuvieron que lanzarse de inmediato hacia el piso para resguardar su integridad física, mientras el sonido de ráfagas de fusil impactaba en las cercanías.
Esta situación de orden público provocó que el tan esperado preconteo de votos no pudiera siquiera dar sus primeros pasos.
Los formularios E-14, que son la pieza clave para conocer los resultados preliminares, así como las urnas cargadas con la voluntad de los ciudadanos, permanecen en el sitio bajo una tensa espera.
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Las autoridades electorales han sido enfáticas al declarar que la prioridad en este momento no son las cifras, sino salvaguardar la vida de cada civil y de los uniformados que se encuentran en el área custodiando el material.
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El ambiente en Puerto Lozada se describe como crítico, con el eco constante de ametralladoras que ha impedido cualquier movimiento administrativo relacionado con las elecciones.
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A pesar de que los votos están allí, no existen las garantías mínimas de seguridad para que alguien pueda manipular el material electoral o realizar el conteo oficial mientras persistan los disparos en el perímetro.
Es un momento donde la logística ha cedido ante la urgencia de la protección personal.
Para intentar retomar el control de la zona, unidades del Ejército Nacional y la Policía del Meta ya se han desplegado en el territorio.
Su misión principal es repeler a los atacantes y asegurar el casco urbano de Puerto Lozada, permitiendo así que el proceso pueda continuar de alguna manera.
La estrategia diseñada por las fuerzas de seguridad incluye la extracción segura de los jurados de votación una vez que el perímetro esté completamente bajo control.
Además, se tiene previsto que el traslado de los votos hacia la cabecera municipal de La Macarena se realice mediante custodia aérea para evitar nuevos incidentes en los trayectos terrestres.
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Este despliegue busca garantizar que cada sufragio depositado por los ciudadanos del Meta llegue a su destino final para ser contabilizado correctamente en el sistema nacional.
Este evento en La Macarena no es un hecho aislado en el radar de las autoridades, ya que se han recibido reportes de tensión en otros puntos donde grupos residuales intentan ejercer presión sobre los resultados de las elecciones legislativas.
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Ante esta realidad, el Gobierno Nacional ha decidido convocar a un consejo de seguridad extraordinario con el fin de determinar si este ataque fue un suceso fortuito en la zona o si obedece a una coordinación más amplia para sabotear el conteo en regiones apartadas del país.