Hoy, el ciudadano estadounidense originario de Texas que protagonizó las imágenes no solo está en libertad, sino que se abre la puerta a un escenario de demandas y procesos legales contra quienes lo señalaron y difamaron públicamente.
Luego de que Medicina Legal confirmara que no hubo ningún tipo de violencia sexual contra los tres menores de 4, 7 y 15 años, el foco ha cambiado.
La atención ya no está solo en la inocencia del hombre, sino en la responsabilidad de las ciudadanas que, al ver la escena, presumieron un delito y lo difundieron sin pruebas.
¿Qué acciones legales podrían enfrentar quienes grabaron y difundieron el video del balcón?
Esta es la pregunta que surge tras conocerse la verdad. En una entrevista con Mañanas Blu, de Blu Radio, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Astrid Cáceres, fue consultada sobre qué pasará con las personas que hicieron la denuncia que resultó ser falsa.
Cáceres señaló que, tras este tipo de incidentes, "supongo que habrá eh hay mecanismos legales también y eso es parte como el proceso de lo que sigue".
Si bien la directora recalcó que no se debe desestimar la alerta ciudadana, también subrayó lo difícil que es enfrentar un "juzgamiento de gente que no estaba, que no vio" y que se basó simplemente en lo que otros decían.
El ciudadano estadounidense, quien estaba en la etapa final de un proceso de adopción que duró tres años, vio cómo su reputación fue destruida en cuestión de horas.
Los periodistas en la mesa de Blu Radio calificaron el evento como una "paranoia colectiva" y una "sonada" que pudo terminar en una tragedia mayor si alguien hubiera estado armado.
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¿Por qué el ICBF habla de mecanismos legales tras la falsa acusación en Bogotá?
La situación es compleja porque la difamación no solo afectó al adulto, sino que vulneró profundamente a los tres niños involucrados.
Durante la entrevista en Mañanas Blu, se reveló un detalle desgarrador: la hija mayor, de 15 años, tuvo que actuar como traductora para explicarle a sus padres adoptivos los insultos que la turba les gritaba desde la calle, incluyendo palabras como "violador" y "alcahueta".
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El ICBF explicó a Blu Radio que el proceso de adopción se encuentra actualmente "congelado" debido a la ruptura emocional y del vínculo de confianza que este escándalo provocó.
La posibilidad de que el extranjero desista de la adopción tras el trauma vivido es real, lo que agrava las consecuencias de la difamación.
Lo que realmente sucedió en ese balcón de Usaquén, según confirmó incluso el presidente Gustavo Petro, fue que el hombre intentaba auxiliar al niño de 7 años que se estaba atorando con la comida.
El mandatario admitió que "las imágenes engañaron a los colombianos que fueron en masa a defender al niño".
Ahora, con la verdad médica sobre la mesa, la justicia deberá determinar el alcance de la responsabilidad de quienes iniciaron la cadena de desinformación que puso en vilo la vida de una familia y el futuro de tres niños colombianos.