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Alerta internacional por virus mortal que afecta a gatos domésticos: síntomas y prevención

Veterinarios advierten por el aumento de una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a gatos domésticos en varios países. Conocer los síntomas y prevenir es clave.

Gato examinado.jpg
Enfermedad en gatos
Foto realizada con IA

Veterinarios y especialistas en salud animal han encendido las alertas a nivel internacional tras detectar un incremento preocupante de casos de una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta de manera grave a los gatos domésticos. Se trata de la panleucopenia felina, un virus con alta tasa de mortalidad que ha sido identificado recientemente en distintos países, lo que ha generado inquietud entre cuidadores y profesionales del sector.

El brote ha sido reportado en Estados Unidos y en varias naciones de América Latina, donde clínicas veterinarias han observado un aumento inusual de gatos con síntomas severos. La principal preocupación radica en la facilidad con la que el virus puede ingresar a los hogares, incluso sin contacto directo entre animales.

A diferencia de otras enfermedades, la panleucopenia felina puede transmitirse a través de objetos cotidianos. Ropa, calzado, manos y superficies pueden transportar el virus sin que las personas lo noten, facilitando una propagación silenciosa. Por esta razón, algunos expertos han comparado su comportamiento con el del Covid-19, debido a los estrictos protocolos de limpieza que requiere para evitar contagios.

Una enfermedad altamente contagiosa y resistente

La panleucopenia felina, también conocida como parvovirus felino o distemper, es una enfermedad viral que ataca directamente el sistema inmunológico, el aparato digestivo y la médula ósea de los gatos. Aunque no representa ningún riesgo para los seres humanos, su resistencia en el ambiente la convierte en una amenaza difícil de controlar.

El virus puede permanecer activo durante semanas o incluso meses en superficies contaminadas. El contagio ocurre principalmente por contacto con heces, secreciones corporales o elementos como platos de comida, juguetes, camas, jaulas y objetos manipulados por personas que estuvieron en contacto con gatos infectados.

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Los síntomas suelen manifestarse pocos días después de la exposición. Entre los signos más comunes se encuentran vómitos, diarrea —en algunos casos con presencia de sangre—, fiebre persistente, debilidad, pérdida del apetito, deshidratación severa y aislamiento. En cuadros más graves, se presenta una disminución de glóbulos blancos que provoca anemia, así como posibles alteraciones neurológicas.

Los gatitos menores de seis meses y los gatos con defensas bajas son los más vulnerables a desarrollar complicaciones severas. En hembras gestantes, la infección puede ocasionar abortos o daños neurológicos en las crías.

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Actualmente no existe un tratamiento que elimine directamente el virus. La atención médica se enfoca en brindar soporte al animal mediante hidratación, control de síntomas, antibióticos para infecciones secundarias y soporte nutricional. Los especialistas coinciden en que la vacunación y la higiene rigurosa siguen siendo las principales herramientas para prevenir esta enfermedad.