El mundo de la estética en Bogotá se ha visto sacudido recientemente por el caso de Beauty Láser, un centro que operaba en el sur de la ciudad bajo el mando de María Fernanda Delgado Hernández.
Esta mujer de 30 años, de nacionalidad venezolana y con registro de enfermera, se convirtió en una figura reconocida por la forma en que utilizaba las plataformas digitales para captar la atención de quienes buscaban una transformación física a precios competitivos.
Si la reconoce repórtela a las autoridades, es una de las responsables de la desaparición de Yulixa, María Fernanda Delgado pic.twitter.com/XpD8olGzSV
— Café con pan 🤱🏻 (@laclaurubiano) May 17, 2026
La estrategia publicitaria de Delgado era directa y muy atractiva para el público joven y adulto. A través de las cuentas oficiales de Beauty Láser M. D., se promocionaban paquetes que incluían términos muy buscados en el sector de la belleza como “lipólisis láser”, “lipotransferencias” y la famosa “lipo 360 sin dolor”.
Estos procedimientos se ofrecían con una promesa de resultados inmediatos y, lo más llamativo para muchos, con un rango de precios que oscilaba entre los $3.600.000 y los $4.300.000.
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Sin embargo, detrás de estos llamativos anuncios, la realidad administrativa del negocio era compleja.
Se ha revelado que la sociedad original, denominada Sociedad Estética Beauty Láser M. L SAS, fue registrada inicialmente en junio de 2024 con un capital de 50 millones de pesos, enfocada supuestamente en servicios de peluquería y tratamientos menores.
A pesar de que la sociedad fue declarada disuelta en 2025, el establecimiento continuó abriendo sus puertas bajo la figura de personas naturales, contratando personal externo para llevar a cabo las intervenciones que tanto ruido hacían en internet.
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Lo que más ha llamado la atención de los investigadores es que, mientras en Instagram y otras redes se mostraban equipos de supuesta "última tecnología", el lugar no figuraba en las bases de datos del Ministerio de Salud como una entidad habilitada para realizar procedimientos invasivos o quirúrgicos.
Testimonios de antiguos empleados sugieren que, en el día a día, el fuerte de la estética eran en realidad tratamientos mucho más sencillos como aplicación de bótox, mascarillas y masajes reductores, lo que generaba un contraste evidente con las cirugías de alta complejidad que se vendían al público.
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Otro detalle curioso de su promoción era la movilidad y el cambio constante de imagen. El negocio empezó funcionando en el barrio Timiza, en la localidad de Kennedy, donde el personal estaba integrado mayoritariamente por enfermeras, incluida la propia María Fernanda Delgado.
Posteriormente, se trasladó al barrio Venecia, en Tunjuelito, cambiando su razón social pero manteniendo el mismo estilo de captación de clientes.
Incluso, se han detectado conexiones con otro establecimiento en el norte de Bogotá, BL Doctora Danubia Blanco SAS, con el que compartía líneas telefónicas y el mismo tipo de publicidad visual para los procedimientos.
Esta forma de operar ha puesto sobre la mesa el debate sobre la vigilancia en los centros de belleza.
La alcaldesa local de Tunjuelito, Claudia Collante, ha sido enfática en señalar que estos servicios requieren condiciones mínimas de seguridad que no estaban verificadas en el local de Delgado.
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Hoy, la comunidad digital observa con cautela cómo aquellas promociones que prometían "belleza sin dolor" se han transformado en el centro de una investigación que busca esclarecer qué sucedía realmente tras las puertas de Beauty Láser.
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