Imagina que, de un momento a otro, sientes un miedo paralizante, el corazón te late a mil por hora y te invade la certeza de que vas a morir o a volverte loco.
Si has vivido esto, has experimentado un ataque de pánico. Aunque parece una pesadilla interminable, estas crisis son temporales y existen herramientas concretas basadas en la psiquiatría para aprender a manejarlas.
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El doctor Diego Vargas, médico psiquiatra y presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría en Bogotá, explica que los episodios de pánico aparecen de forma súbita y alcanzan una intensidad muy alta en pocos segundos. A continuación, te compartimos sus recomendaciones profesionales para saber cómo reaccionar.
¿Qué es un ataque de pánico y cuáles son sus síntomas?
Un ataque de pánico es una aparición repentina de ansiedad extremadamente intensa. Durante estos episodios, tu cuerpo y tu mente reaccionan con fuerza. Los síntomas más comunes que puedes experimentar incluyen:
- Palpitaciones fuertes o la sensación de que el corazón se te va a salir del pecho.
- Dificultad para respirar y opresión.
- Llanto incontrolable y una profunda angustia.
- En algunos casos, dolor de cabeza.
Por lo general, este episodio cede de manera espontánea y la ansiedad disminuye rápidamente. Sin embargo, el verdadero problema suele venir después: la persona queda con un temor constante a que el ataque vuelva a ocurrir. Este "miedo al miedo" genera una angustia continua que puede afectar significativamente tu vida cotidiana.
¿Qué hacer en caso de sufrir de ansiedad?
Cuando sientes que una crisis de ansiedad o de pánico está comenzando, tu sistema nervioso se desregula por completo. El doctor Vargas sugiere aplicar estas tres medidas inmediatas y no farmacológicas para apaciguar la crisis y recuperar el control en el momento:
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La respiración lenta y pausada (método 4-4-4): Para liberar la tensión y reconectar con tu cuerpo, debes realizar un ejercicio de respiración muy despacio. Sigue estos pasos de forma estricta:
- Toma aire lentamente mientras cuentas mentalmente hasta cuatro.
- Sostén el aire en tus pulmones durante otros cuatro segundos.
- Suelta el aire despacio contando de nuevo hasta cuatro. La idea de estos ejercicios es conectarte con tu cuerpo. Siente la temperatura del aire al entrar, cómo se transporta por tu cuerpo y cómo sale. Esto te ayudará a liberar tu mente de la tensión del momento.
El choque térmico con hielo o agua fría: El frío es un excelente aliado para regular el sistema nervioso cuando está sobreexcitado por la ansiedad. Puedes usar dos técnicas muy sencillas:
- Sumergir las manos en hielo: Toma una cubeta con agua y hielo, sumerge tus manos solo por unos pocos segundos para evitar quemaduras o lesiones, y sácalas. El choque de la temperatura ayuda a regular lo emocional de forma abrupta.
- Usar el grifo o agua fría: Si no tienes hielo, abre el grifo de agua muy fría o usa una ollita con agua fría para meter las manos y luego pasártela por la cara.
- Hacer del ejercicio tu ansiolítico natural: La actividad física es un excelente recurso paralelo. No reemplaza el tratamiento médico o psicológico, pero te ayuda a gestionar las dificultades emocionales del día a día. Elige la actividad por la que sientas mayor afinidad: correr, nadar, montar en bicicleta o bailar. Lo importante es que mantengas tu cuerpo en movimiento de manera constante.
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¿Cuándo es momento de buscar ayuda médica profesional?
Es completamente normal atravesar momentos de tristeza o duelo ante pérdidas cotidianas como una ruptura sentimental o la pérdida de un empleo.
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Sin embargo, si notas cambios en tus hábitos diarios (como comer o dormir mucho más o menos de lo habitual) o si tu tristeza y ansiedad se extienden por más de uno o dos meses, es clave consultar a un profesional.
Si las citas con psicología o psiquiatría en tu sistema de salud tardan demasiado, el doctor Vargas recomienda solicitar una cita con tu médico general.
Los médicos generales están plenamente capacitados para iniciar tratamientos o realizar los ajustes necesarios mientras accedes a la consulta especializada. Hablar con tu red de apoyo y evitar la automedicación son pasos fundamentales para iniciar tu camino hacia el bienestar.
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